Que los fantasmas existen es un hecho. Y lo digo yo con conocimiento de causa, que tengo una abuela fantasma viviendo en casa desde hace tiempo, concretamente desde que se murió. Pero ahora, además, me he dado cuenta de que existen otros fantasmas aparte de los viejos fantasmas familiares. Existen, viven, tienen teléfono móvil, se comunican abiertamente (y de gorra, añadiría yo ¡qué listos!), y te hablan como te estoy hablando yo ahora mismo, y todos usan el Whatsapp en vez de usar la güija como es obligatorio en todo fantasma que se precie.
Desde que me he instalado esa aplicación para enviar mensajitos gratis en mi nuevo teléfono, no hay día que no me aparezca un contacto nuevo, y lo peor es que no saben ni quién soy. ¿Pero tan puta he sido yo tal vez en otra vida (si es que había vida antes de tener un iPhone, claro, que esa es otra) para dar mi número de teléfono a tantos y tantos hombre, en los que para colmo, no parece que haya dejado ningún recuerdo? ¿Tú quién eres...?, me preguntan. Aquí me sale Iago, me dicen… Pues coño, si pone que soy Iago, es que seré Iago, ¿no? Tampoco es que haya que hacer un curso para saber eso. Así me han aparecido más de diez fantasmas.
Uno de estos fantasmas digitales del pasado me puso un mensaje de éstos ayer a las 2:30 horas de la noche, que digo yo que no son unas horas decentes para que un desconocido medio desaparecido de mi vida, vaya por ahí diciendo fantasmadas… ¿No me preguntó si habíamos follado? Vamos, como le dije yo… ¡si hubiéramos follado te acordarías, cari!
Lo peor de todo es que no sé de dónde salen todas estas figuras fantasmagóricas. Son gente de los que yo ya no tengo su móvil ¿De dónde sacan ellos el mío? ¿Cómo es posible que mi aparato me los incorpore a mis contactos después de tanto tiempo, y tras “sincronizarse” con mi ordenador? Yo os juro que he rebuscado en todas las agendas posibles de Outlook y similares y esos números no me constan. Y lo peor es que algunos son anteriores a que yo tuviera el blog, pues como digo no preguntan por Thiago, si no por Iago. Y lo más incomprensible es que algunos de estos fantasmas dicen tener mi foto todavía… ¡Cualquier día me va a aparecer algún contacto con un vídeo de cuando me pajeaba por Cam4, verás! jajaja.
En fin, si te compras un iPhone, ten cuidado con estos fantasmas del pasado que vuelven a tu vida sin que tú los llames ni –ya puestos-, los invoques. ¡Fíjate si me han aparecido fantasmas en mi móvil que se me ha aparecido hasta el fantasma de Jimbito, jajaja!
Bezos.



.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)




























