Davichini ha plegado el blog. Se ha despedido, dispuesto a vivir una nueva y romántica vida, junto al chico que ha conocido. Ha quemado una etapa con un blog que le ha servido para exorcizar sus viejos demonios producidos por un amor bloguero que le resultó muy doloroso, pero ahora se encuentra feliz e ilusionado.
Haciendo repaso de sus post, recuerda con especial cariño uno que el había escrito al estilo de aquellas cartas que las oyentes remitían a una tal Elena Francis, un icono radiofónico del franquismo, y que pasado el tiempo se descubrió que en realidad las contestaciones las confeccionaba un equipo formado por un sacerdote y un periodista, y que luego leía una locutora. En aquel post, yo contesté -a modo de comentario imitando aquel estilo- el tema que
Davichini proponía en su misiva. Aquello fue muy divertido. Y ahora, a modo de despedida me propone una nueva edición de aquel post. Es decir: Davichini ha escrito la carta de la oyente, y yo la supuesta respuesta de Doña Elena Francis, intentando imitar, ya digo, aquel estilo tan recatado como perverso. Yo me divierto mucho con estas colaboraciones, espero que vosotros también.
Sirva así este post como despedida a mi querido bloguero y amigo
Davichini. Bezos, cari, ¡te deseo lo mejor!
"Estimada Doña Elena:
Permítame dedicarle unas pocas líneas para poder contarle mi caso, pues la escucho cada tarde, le prometo que no fallo ni una, pues sé que usted presta mucha atención a la lealtad de todas aquellas que queremos escucharla y aprender a ser mejores esposas de nuestros maridos.
El caso que le voy a contar, que dios me perdone, me da un poco de reparo, pero sé que usted con lo sabía que es, sabrá darme buenos consejos. Eso sí, le pide por favor, que no radie la carta, en todo caso, si tiene a bien, escríbame por favor para poder saber qué tengo que hacer en una situación que es verdaderamente angustiante. Mi marido, que es un hombre hecho y derecho, de los que no cabe duda, siempre ha estado muy apegado a su familia, que yo le debo reconocer, que como buena cristiana y creyente, tengo devoción por mi familia política.
El caso es que mi marido tiene un hermano más pequeño que él y nos tiene preocupados, pues nunca ha presentado a ninguna prometida, ni ha subido a ninguna mujer decente a casa, siempre está solo. Alguna vez, lo hemos invitado a casa, o le hemos presentado a alguna amiga, para que socialice y puedan hacer amistad, tenga usted en cuenta que nuestras amistades son sanas y decentes, en ningún caso le hemos presentado una mala mujer, válgame dios. El caso es que Roberto, mi cuñado, siempre está solo, probablemente, es que dios lo ha hecho así, y por eso quiere estar solo, ese es su destino, la soledad. ¿Cree usted que es porque hizo algo malo en una vida anterior y dios lo castiga? no me gustaría pensar eso, pues es muy buena persona, y seguro que cualquier mujer estaría encantada con él.
¿Cree usted, señora Francis que el caso de Roberto, se debe a su soledad, o es un castigo divino? Dígame usted por favor cómo puedo ayudarlo, pues mi marido está muy preocupado por su hermano pequeño.
P.D: En el barrio en el que vivo, hay una chica joven, Visi, que está en un estado bastante avanzado de gestación, dios lo sabe, y a mí no me gusta meterme en asuntos que no me incumben, pero no se le conoce varón. No le dirijo la palabra, pues nunca se sabe de quién se habrá quedado embarazada, o como habrá sido para quedarse sola. El caso, es que aunque mis amigas insisten en que, a mujeres así no hay que dirigirles la palabra, ¿cree usted que hago bien? ¿Debería hablar con Visa como con cualquier otra mujer decente?
Muy agradecida, Doña Elena, espero respuesta suya. Que dios la bendiga."
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"Querida amiga “Indecisa”:
Aunque me has solicitado no radiar tu atenta carta, en la que te declaras devota de este modesto programa, me he permitido hacerlo preservando tu anonimato, claro, por si mis sencillos consejos pudieran ayudar a otras mujeres atormentadas con problemas similares a los tuyos. Y si mas prolegómenos pasemos directamente a diseccionar tu carta, pues en ella aprovechas –ay pillina- para hacer dos consultas por el precio de una.
En primer lugar, entiendo tu cristiana preocupación por la actitud que muestra tu cuñado. Es raro que un joven agraciado y atractivo no encuentre una mujer que le acompañe en sus peripecias vitales, como debe ser lo normal, y así se desprende de las enseñanzas de la santa madre iglesia. Tu sana preocupación por el comportamiento de tu hermano político es lógico y natural y solo pone en evidencia la bondad que te aflora de natural. Evidentemente si puedes llegar al fondo del problema y tu marido recupera su tranquilidad, que duda cabe que tu felicidad conyugal se recuperará. Preguntas tú ingenuamente si será un castigo divino por los pecados cometidos en otra vida anterior por el desdichado. Estoy en condiciones de decirte tajantemente que no. Esas creencias de reencarnaciones sucesivas son realmente fruto de mentes retorcidas y ritos paganos ajenos a nuestra cultura. Dios no castiga por otras vidas anteriores sino que promete la vida eterna al que siga sus presupuestos en ésta.
La soledad de tu hermano político que tanto te acongoja solo se puede deber a dos causas: La una es la melancolía en la que puede haber caído por no ser correspondido por la mujer que ama, tal vez la de su propio hermano. Y sea, tal vez, conocedor de que Jesús dejó bien claro que no has de yacer con la hembra de tu hermano. Tú podrías intentar saber, siempre en aras de la investigación, y enseñándole un hombro o un tobillo, si tu cuñado siente inclinaciones perversas hacía ti. Pero siempre con cuidado de no caer en oscuras tentaciones que produzcan luego males mayores. Recuerda que siempre debes comportarte castamente y, en caso de duda, consultar a un sacerdote.
Otra posibilidad, mas desagradable todavía, es que ese pobre desgraciado sienta inclinación hacia seres humanos de su mismo sexo, y haya caído en el vicio nefando. Eso sería terrible, y una verdadera desgracia para tu familia, pues esos comportamientos anti natura desagradan a dios y, mucho más, a la jerarquía católica. Si esa es su inclinación –fruto únicamente de las tentaciones del diablo que le han llevado a ese horrible vicio-, debes aconsejarle que visite cuanto antes a un psiquiatra. Hoy en día, con sencillos, eficaces y simples procedimientos como el electroshock, se puede corregir ese comportamiento desviado, y conseguir que tu cuñado vuelva a ser el hombre que –una vez curado de semejante mal- vuelva al redil de la sociedad y de la iglesia, y encuentre a una mujer que le redima y le haga compañía en su trayecto por este valle de lágrimas que es la existencia. El maligno no cesa de buscar entre los menos fuertes, psicológicamente hablando, adeptos para sus ritos satánicos y sexuales intrínsecamente perversos, como es el amor contra natura. Consigue que tu cuñado no se encuentre en situaciones de pecar, no le dejes nunca solo con otros hombres y registra sus pertenencias por si pudieras encontrar alguna pista. Generalmente estos desviados, guardan revistas y fotografías de hombres en actitudes impúdicas con las que satisfacer sus mas bajos instintos. Los que caen en esta desviación enfermiza, suelen ser descuidados, desaseados y promiscuos, pues al alejarse de las enseñanzas cristianas, y renegar de Jesús, caen en la molicie y las perversiones. De todos los males del mundo es tal vez, este comportamiento, el que mas desagrada al niño dios.
En otro orden de cosas, y en referencia a la segunda cuestión que planteas en carta, debo decirte que aunque a menudo estas pobres mujeres que han cedido a las tentaciones, son unas desgraciadas ignorantes que solo merecen nuestra compasión, de su trato y conversación no se puede extraer nada bueno. En todo caso, deberás de tener ocasión de aconsejarle que acuda a solicitar ayuda de las damas notables y caritativas de la sociedad que puedan hacerse cargo de ese pobre criaturita a punto de nacer y fruto sin duda del pecado, para que sea entregada en adopción a un matrimonio respetable que lo eduque de acuerdo a los principios de la educación tradicional cristiana. Pero deberás evitar entrar en otras polémicas, pues muchas veces es el propio diablo el que usa a estas desalmadas hablando por su boca para desconcertar a las almas cándidas, y arrastrarlas a su redil. Recuerda hija mía, que aunque no es nuestra misión juzgar a nadie, la sociedad es muy sabia y tiene recursos a los que acudir siempre en estos casos, y para el asunto que tu planteas, nos serviría ese que dice que “cuando el río suena…”.
Y ahora para aliviar la tensión del momento y para que nos sirva de meditación, te ofrecemos unos minutos musicales a cargo de la sin par, sencilla y elegante María Ostiz que interpretará el tema: “Un pueblo es...”
Siempre tuya, Elena Francis."