No, no temáis. No voy a hablar de la boda de ayer. Pero ese acontecimiento (histórico, dicen algunos) me ha servido a mí para rescatar oportunamente este post, uno de mis primeros escritos, y en el que aparece, también por primera vez, Feliciano Teixeiro; y que ya no me abandonaría jamás en mi trayectoría bloguera. Bezos.

El sábado pasado fui a una boda. Se casó la hija de Feliciano Teixeiro.
Feliciano Teixeiro es un gallego rico, muy rico, riquísimo. Tiene mucho dinero, casi tanto como Amancio Ortega, el dueño de Zara, y por eso quería hacer una boda por todo lo alto. Quería una boda que no se olvidara, decía.
Estuvo pendiente de todos los detalles: el más caro traje para su hija, las flores más exóticas, el coro más numeroso en la iglesia, el más lujoso pazo para celebrarlo, las mejores alfombras. Y un menú no muy fino pero carísimo; nada de mariconadas de nueva cocina, no; mariscos de todo tipo, pescados del pincho, carnes trufadas; los mejores vinos, los postres más increíbles, la mejor orquesta. Vamos de todo, tiró la casa por la ventana como se suele decir, las bodas de Camacho.
Hasta, para estar seguro de que todo saldría bien, encargó a su amigo y panadero Laureano la harina para cocer el pan. No quería dejar nada al azar. Y la verdad es que la boda resultó impresionante.
Pero sus amigos, sabedores de la preocupación de Feliciano por que todo fuera perfecto, y para fastidiarle un poco tanto despliegue de nuevo rico, decidieron que todos ellos cuando le comentaran la boda, dirían como un solo hombre: “Todo estaba muy bien, amigo Feliciano, menos el pan, ¡qué malo era el pan!; no había quien lo tragara”.
Cuando terminó la boda Feliciano, con un cabreo de siete suelas, y desencajado por lo que él creía que había sido un fracaso, le escribió a su amigo:
"Estimado Loreano, a fariña que me mandaches non é fariña nin é carallo, é merda, morralla. ¡Cajo en dios!” (1).
Ni que decir tiene que sus amigos aún se están descojonando de risa. Desde luego tenían razón, Feliciano nunca podrá olvidar esa boda.
(1) Tr. “Estimado Laurenado, la harina que me mandaste no es harina ni es un carajo, es mierda, morralla. ¡Me cago en dios!"
18 comentarios:
Que mala leche los amigos de Feliciano.
¡Eso no se hace!.
Un abrazo guapo !!
Vaya amigos que tiene vamos qque no me quiero imaginar los enemigos XD
Saludos
La madrina. Quiero saber cómo iba vestida la madrina.
Yo, paso lo de la Boda y te dejo un beso enorme . Solo vine a saludarte mi querido que ya me instalo a estudiar la jodida anatomia y microbiología y antibióticos que tendo examen !
pffff ni me envidies!
Un besazo!
jajaja qué cabrones ;D
NADA DE CAGARSE EN DIOS X FAVOR, AL SEÑOR SE LE RESPETA.
Siempre es bueno que haya uno o dos que lo ubiquen en la realidad aunque solo sea por joder.
¡Pobre panadero! Menudo bodorrio ¿eh? Me ha gustado que recordases las bodas de Camacho... Un guiño a nuestro gran Quijo. Besotes, M.
Nadie entendió , que era un guiño a la novia , de la que tanto se preucupó. Todos tendrían que acmitir que "el novio, estaba mas bueno qeu el pan"
Un abrazo, que hace tiempo que no bajaba en esta estación. Con lo dirvertida que es...
ja ja ja Qué malos amigos Besos Iago
Pero si en las bodas nadie se come el pan.... salvo mi madre y mis tías, que tampoco se lo comen, pero para ellas... "¡es una pena tirar esos bollicos tan bonicos!" Tú regístrales el bolso al salir ¡cada una se lleva por lo menos dos o tres!.....
;D
Feliciano no necesita enemigos con amigos así.
Pero como dices, hay que verle el lado bueno: NO se olvido de la boda
Saludos
Que contactos tienes, consigueme un trabajo por dios!
¡Por fin me entero de quién es el dichoso Feliciano Teixeiro!
Besos...
Para eso están los amigos ¿no? para sacudirnos de vez en cuando los inmóviles cimientos de la comodidad en los que nos apalancamos si nos dejan a nuestras anchas. ¡Qué buena la historia y qué cabrones más salaos!
Líbreme señor de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo. Sabiduría popular.
Un beso (bien amasado)
Con amigos así no hacen falta enemigos ¿No crees?
Un abrazo.
Cari, qué juguetones los amigos de Feliciano, y que ingénuo este, vamos, como si en las bodas de postín la gente se fijase en el pan, que como mucho, utilizarían para apoyar la comida, y hasta eso dudo, que si es de postín, ya se sabe...
bicos Ricos
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