jueves, 30 de septiembre de 2010

UN MORDISCO EN EL BAR RIMMEL

Jose llegó pronto a abrir el local. Como encargado tenía las llaves y se ocupaba de tener todo preparado antes de la llegada de los clientes. Antes de empezar tenía que realizar lo que más odiaba: limpiar y recoger todo lo que la noche anterior se había dejado precipitadamente por allí de cualquier manera. A las cuatro y media de la mañana, después de llevar ocho horas de pie atendiendo a la clientela, resultaba imposible hacerlo. A esa hora, ya cansado, solo piensas en llegar a casa y tumbarte en la cama.

Su trabajo le gustaba. Trabajar en un local de ambiente gay no está tan mal. Si eres gay tú también, además. Tienes copas, música y pelis porno gays todas las que quieras y a diario. Hay que hablar con los clientes, claro. Y algunos se ponen muy pesados. Pero también se hacen buenos amigos y, si estás atento, te puede salir algún buen ligue. Muchos chicos guapos, van solos a esos locales, por timidez, por seguir en el armario o por curiosidad; pero antes de coger confianza y ponerse a hablar con otros clientes prefieren hacerlo con el camarero. Si el camarero es mono y decidido, desde luego, puede hartarse a ligar.

Hay que aguantar a veces a algunos babosos. Jose piensa ahora, mientras pasa el paño por las botellas de los estantes, en algún viejo que no para de llevarle regalos, todo por conseguir apenas una sonrisa, pues es lo más que está dispuesto a dar. Un camarero de un bar de ambiente tiene que hacer de amigo, compañero, psicólogo y, a veces, padre. Pues también son muchos los jovencitos que entran en su bar por primera vez. Esos jóvenes tímidos que después de estar dando vueltas a la puerta del local a veces durante días, se deciden a entrar en un local gay de los que han leído en internet. A veces aparecen dos jóvenes, en una primera cita tal vez concertada en una red social. Jose se entretiene en saber si entre ellos ha surgido o no la chispa que a lo mejor sí había en sus conversaciones por MSN. Otras veces puede leer la decepción en sus caras después del primer intercambio de saliva. ¡Menos mal que tengo novio!, pensó Jose.

Es muy entretenido también observar las idas y venidas al baño del personal, sigue pensando Jose mientras limpia el inodoro, cuando alguno de los clientes busca ligar. La llegada de los jóvenes, más descarados y atrevidos, viene seguida de la de algunos señores mayores ya conocidos por sus preferencias por las carnes más jóvenes. Jose presume de conocer los gustos de sus clientes. Y sabe casi con seguridad, cuando cada uno de aquellos buitres iniciará el vuelo hacia el baño intentando el ligue con los nuevos pajarillos. Parece que no, pero también puede percibir cuando alguna pareja se ha formado, puede calcular el tiempo que se han demorado en echar un apresurado polvo en el servicio o notar cuando no se ha producido allí más que un cruce de palabras que luego se puede convertir en una invitación a una nueva consumición y una charla iniciática.

Y ahora con la fregona en la mano, Jose sigue pensando divertido, que también, con el rabillo del ojo, puede controlar quienes se dirigen al cuarto oscuro a aliviar el repentino calentón que les ha venido en medio de esas conversaciones apresuradas de bar, entre copas y humo. Ese cuarto oscuro que es lo que más le cuesta limpiar, pues no hay día que no se lo encuentre lleno de pañuelos de papel arrugados y tirados por el suelo, condones usados conteniendo todavía aquel liquido blancuzco ya casi solidificado y, a veces alguna cosa más, los objetos más estrafalarios, carteras incluso… De todo, me he encontrado por aquí –piensa ahora Jose, mientras le asoma una sonrisa entre los labios definitivamente- ¡hasta una dentadura postiza me he encontrado yo! ¿A quién estaría mordiendo aquella triste prótesis? Jose, teme todavía encontrarse con el trozo de carne que tal vez estuviera siendo mordido por aquel indecente artilugio. Pero tiró decidido aquella dentadura postiza a la basura con un poco de asco, estaba completamente seguro que nadie vendrá a preguntar por ella.

Jose abre la puerta, y se dispone a empezar una nueva jornada laboral…”



Este post ha sido seleccionado por Tatojimy para su sección "Cosas que me gustaría compartir"

40 comentarios:

Stultifer dijo...

¿Aún está en funcionamiento ese bar?

Justo dijo...

¡Es el bar de ambiente más antiguo de Madrid!
Si has conocido al dueño -aunque Jose, por lo que dices, es camarero, si existe- te habrá contado un montón de anécdotas, una noche me lo presentaron y disfruté un montón, porque han cambiado tanto los tiempos..
Para mi gusto, ahora, le quitaría las pipas y variaría un poquitín los vídeos.

Jopeta, qué historieta..
Besos

Parmenio dijo...

Por los comentarios anteriores al mio veo que hablas de un sitio real... aunque el camarero probablemente no lo sea...

Pero me has dado una ídea para la próxima vez que vaya a un bar de ambiente :)

Un beso (sin rimmel)

tatojimmy dijo...

Vale, vale, lo he pillado.
:p

Dame un par de días.

Besos.
muchos.
envueltos.

HISTORIASDEJMEC............ dijo...

QUIERO SER GEY COMO TU,SI POR ELLO TENGO TRABAJO,QUE IMPORTA TRABAJAR EN UN BAR GEY SI ME LLEVO LA PASTA Y ENCIMA ME LLAMAN GUAPO Y HASTA ME PUEDE DAR POR EL CULO UN PROFESIONAL,Y NO ESTOS SINDICATOS Y PARTIDOS POLITICOS QUE NI PUTA IDEA......CUANTO TE QUIERO SOBRINO BLOGERO.....ABRAZO Y UN MUAK.......

Edgard dijo...

Recorriendo blogs, veo qué positiva anda la obra de otros y ya no me atrevo ni siquiera a comentar.-

Un abrazo fraternal.

Brekiaz dijo...

Oh!!! me ha gustado el relato de Jose' :)! (y de Thiago, por compartirlo) jejeje...


bsos asi grandes!!!

Gary Rivera dijo...

Asu que tal relato, y que tal nombre RIMMEL!! suena a eso que usan las mujeres en las pestañas!

Trabajar en un bar debe de ser inquietante! conocer todo tipo de gente! Lidiar con los que han terminado con sus parejas, los que encuentran una, los que ahogan sus penas en alcohol, los que lo utilizan para darse valor!

Y meter uno que otro puñetazo para calmar la situacion si lo amerita! Yo antes trabajaba de noche y la gente nocturna ... (no se como explicarlo) mmmm diferente!!

Winnie0 dijo...

Yo tengo que reconocer que OBVIAMENTE no conozco ese bar.... pero sí te diré que NO envidio nada el trabajo de Jose....
Buena narración Iago. besos

manuisnotluca dijo...

Interesante trabajo... si no hubiese que trabajar :)

✙Eurice✙ dijo...

Buen relato Thi, genial lo de la dentadura,ja,ja,ja, eres la ¡ostia! juajuajua.
Si esos cuaros oscuros hablaran uffff
Buen finde niño!
Besos!

Pimpf dijo...

Seguro que Jose no ha hecho huelga, jajajaja. Bueno, el Rimmel, no voy a contar de que conozco el Rimmel, que no es mi vida, solo que en el Orgullo del año pasado conseguí entrar a hacer pis ya muy entrada la madrugada y con un pase Vip, por que al parecer, su dueño, es internacional y le tiene muchísimo cariño a sus clientes y antiguos clientes.

Bicos Ricos

AntWaters dijo...

:) Los camareros siempre saben lo que comen sus clientes :P A mí por lo menos se me nota una barbaridad; dice Jorge que es porque se me cae la mano, o porque estoy delgado, o porque cruzo las piernas o porque las pestañas o... desde luego una rebeca es muy reveladora jajaja

Me gusta cómo cuentas :)(ahora yo me pondría a llorar porque creo que he perdido esa capacidad, buahhhh jajajja:_(, no sé qué hacer con el blog, cari, pero sepas que aquello, hummmm, queda burrido :(, habrá que meter... jajaja meter siempre es una buena idea, ya te contaré, si es que consigo escribíílo

Cari, si yo montara jajajajaja, un negocio, no le pondría cuarto de baño o cuanto menos no sería para los clientes; es terrible lo que hace la gente cuando les dejas bajarse los pantalones y les das tres paredes y una puerta cerrada.... puaaaajjjj; yo tampoco creo que el dueño de los piños vuelva a por ellos... seguramente sólo necesite comer una vez al mes...

Besos

30ñero gay dijo...

Me ha encantado el relato... ya nos contarás que tiene de cierto... no sea que haya que ir a conocer al tal Jose jeje. Besos!

Pau dijo...

Otra vez eres grande contando cosas… Me encanta leerte, es una gozada.

Un beso

Joaquinitopez dijo...

Muy bueno, en una línea de flash, de haiku casi, que sugiere tragedia sobre tragedia.
Muy japonés el relato. Mucho.
¿Seguro que no has nacido en Osaka?
Un abrazo

anapedraza dijo...

¡¡VAYA FINAL!!, no lo esperaba, ¡BUAH!

Tienes que animarte a escribir más historias, que ultimamente nos tienes un pelín abandonado en éste aspecto, ¡yo voto que sí!

La verdad, si los camareros hablaran, temblaría el mundo.

¡Un abrazo!

Miguel

Montse dijo...

Cuantas historias pueden salir de este bar!!, miles, y todas muy apasionadas, jejej. besitos

jordim dijo...

No me imagino lo que ha de ser aguantar la jornada completa de uno de esos garitos; yo no aguanto ni una hora como cliente..

Uno dijo...

Te equivocas: pienso volver a por la dentadura.
Estupendo relato
Un abrazo

Manuel dijo...

Las historias de los camareros da para una secuela estilo Star Wars o algo por el estilo.

La dentadura me recordó una vez que examinado a un paciente, de unos 50 y tantos, tenía gripe. Estornudo y se le salio la dentadura de arriba....y cayo en la papelera....
Lo peor de todo es que no la lavo para volver a ponérsela....

Saludos

Thiago dijo...

Jaj Stutlfier, aún funciona, está muy cerca del mítico Black&White y se ha modernizado… jaja Bezos.

Justo, justo, jajaa., el dueño del RIMMEL es un cachondo, un hombre que lleva por el ambiente desde el comienzo de la libertad gay en España, un hombre muy simpático, heterosexual curiosamente, y que cuenta unas historias alucinantes. Hoy se jubila y mañana el tal JOSE, el encargado hasta la fecha se hace cargo de un renovado RIMMEL. Eso sí, el cuarto oscuro ya no existe. Este es mi pequeño homenaje a PEDRO, ese señor tan salado…

Parmenio: si, si, cari, un sitio muy famoso en Chueca, de los primeros, si no el primero de la zona… Bezos.

Jaj Tato, quieres decir que te vas a animar a continuar “el mordisco”? jaja Ya estoy ilusionado, cari… Bezos.

Jaja JMEC, menos mal que eso de ser gay no se improvisa, cari, y no te damos el carnete de gay así como así, jajaj Bezos.

Edgard, jaja cari, qué te pasa? Tú tab. estás muy creativo, eh… Tu post de hoy es muy bueno, cari. Bezos.
Brekiaz, gracias cari.. pa eso estamos, jaja Bezos.

Gary, pues creo que en México tb. hay un sitio que se llama RIMEL (con una sola m, que es un antro gay, no? te suena? Jaja Bezos.

Winnie: ya, bueno, podía ser, eh.. no creas. He visto entrar tías, sobre todo el DIA DEL ORGULLO, curiosamente, y no digo más, jajaja Bezos.

Manuisnotluca: jajaj pues tienes razón, ajaj un trabajo para no trabajar, pero como todos, al fin y al cabo, jaaj Bezos, cari.

Eurice: jaja si, cari, la de historias que podrían contar… o no! pq como están tan oscuros no pueden ver nada, ni mucho menos escribir, jaja Bezos.

Pimpf, jaja Bueno, seguro que no, al revés habrá hecho caja, jaaj Lo del pase vips no se nada, pero desde luego que el dueño, a partir de mañana exdueño, es un encanto de hombre, aunque el que se queda con el bar, Jose, lo es también. Bezos

Jaj cari, no sé que sería peor, ANT, si no hay baño donde se podrían hacer todas esas cosas tan interesantes, ya me dirás jaja Y me encanta tu reflexión cari, sobre lo que hace la gente con los pantalones bajados, jaaj Bezos.

30ñero gay, pues lo curioso del asunto es que es absolutamente verídico, claro que a la dentadura asesina yo no lo vi, a mi me lo han contado, jaja Bezos.

Pau, una vez mas gracias, cari… espero que le leas mis post a todas tus amigas y a toda tu peña jaja Bezos.

Joaquinitopez, jaj bueno, pues nunca lo había pensado, supongo que lo japonés, cari, es mucho más delicado. Y no, no soy de Osaka soy de La Coluña, jajaaj Bezos.

Miguel, ya sabes que yo soy mucho de los finales sorpresa y un poco –como dicen en Galicia- “trangalleiros” jaja. Bezos.

Montse: jaj Bueno, no lo sabes tú bien, cada cliente de un bar de ambiente es una historia que contar, cari, y el dueño de este bar las sabe todas, jaaj Bezos.

Jordim: jaja Ya, esos sitios no le gustan a todo el mundo, pero a veces no hay mas remedio si quieres tomar una copa en un ambiente de gente como tu. A veces es una opción para hablar con gente y conocer a alguien. No solo es para solitarios, eh tb. van muchas parejas y amigos, hay muchos a los que les gusta estar entre otros gays, humos y alcohol, jaaj Bezos.

UNO, jaj era tuya, no cari? Ya decía yo que aquel diente de oro me sonaba de cuando me la comías, jajaaj Bezos.

Manuel: pues si, la verdad es que tienen que hacer de padre, de confidentes, de psicólogos… etc. Bezos y gracias por pasarte.

Fran Frannao dijo...

Buena historia la de Jose y la del bar. Si decido ir a Madrid iré por aquellos lares a ver como está jaja.
Un besazo

Thiago dijo...

Gracias Fran... un halago viniendo de tí que ers tan buen creador de historias, jaaj Bezos.

Chevy dijo...

Aunque la música debe ser muy diferente, al post le pegaba un fondo de saxo.

El tal José es de los camareros que se acuerda de lo que tomas, y haciendole un leve movimiento de cabeza te sirve "lo de siempre"?

Kisses
PD:Y pone SAXO.

alex dijo...

Para escribir una novela... Mira, puede ser el comienzo de una novela negra, policiaca o algo así, tiene buena pinta.

Un beso cielo

conxa dijo...

Muy realista.

Anairo Draculesti dijo...

Suena como un bar muy movido XD
Amo tus relatos <3

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Bueno, es uno de los primeros bares por los que salí, y Pedro me ha conocido desde casi un nene. Hace mucho que no voy...no sabía que se retiraba. No me asocia a nada blog, pero si me ve, siempre me saluda con una sonrisa, como a toda la clientela: profesional, encantador, simpático, y buena persona: Creo que es de Avila, o castellano-manchego, no recuerdo bien.
Un señorón Pedro, una merecidísima entrada.
Un abrazo

Thiago dijo...

CHEVY: JAJ pues si, cari, en cualquier antro, en cuanto vas dos días seguidos te dicen eso…, salvo que pierdas “la postiza” claro, jajaaj Bezos.

ALEX, te aseguro que Pedro, el dueño, podría haber escrito una novela y ¡¡¡¡sería la polla!!!! Jajaa Bezos.

CONXA, cari, como la vida misma, te lo juro, jaj Bezos.

ANAIRO, pues si es un bar con mucha tradición en el ambiente madrileño… Bezos.

RIPLEY, jaja no me digas que has estado y conoces a Pedro… Es de Segovia, bueno, de un pueblo creo, jaaja. Es verdad que es una institución, un tío muy simpático y dicharachero, curiosamente un hetero que vuelve locos a los gays, y muy simpático, con un montón de historias para contar, entre ellas esta de la dentadura postiza, que me contó cuando le pregunté qué era lo más raro que habían encontrado tirado por el suelo del “cuarto oscuro”, jajaa Muchas gracias por tus palabras. Bzos.

PUB RIMMEL dijo...

Muy divertida la historia como todo lo que contaba Pedro. ¡Gracias por despedirle así!.

Te invitamos a venir por el nuevo Rimmel Pub ahora con nueva dirección, con la simpatía de siempre, con un ambiente renovado. Con una oferta de 2 x 1 todos los días entre las 19,00 y las 23.30 horas.

¡Te debemos una copa!.

Thiago dijo...

Por si alguno tiene curiosidad, he leído una artículo en la Revista ODISEA sobre la marcha de Pedro, de Luis Algorri, escritor, aqui dejo el enlace:

http://www.grupoodisea.net/editorial/odisea%20151_octubre.pdf

Bezos

tatojimmy dijo...

Lo prometido es deuda.
a continuación.
besos.
muchos.
envueltos.

tatojimmy dijo...

Noviembre.
8 de la tarde.
No hacía mucho frío, aunque ya tocaba.
Aún así, Ramón se levantó el cuello de su abrigo. Estaba en la última etapa de un resfriado, y no quería recaer. Ya le gustaría en ese momento tener a su médico enfrente y echarle en cara la frasecita que siempre le decía cuando iba a su consulta con un resfriado: “una semana sin tomar nada, y 7 días con medicinas”. ¿Y los 12 que llevaba él? ¿Dónde entraban en esa ecuación?
Buscó un pañuelo en el bolsillo del abrigo para quitarse el moquillo.
Se paró enfrente de unas obras. Parecía que iba a ser un mercado, según decía un cartel fuera. Giró sobre sí mismo y comprobaba lo que habían cambiado esas calles en 20 años. Pasó por su lado una pareja de chicos agarrados de la mano. Les siguió un rato con la mirada. Sonrió.
Volvió a subirse el cuello, aunque era más un gesto automático que algo que necesitara. Se encogió de hombros y siguió caminando.
Los tiempos habían cambiado mucho, no había duda. Las calles, la ciudad, la gente. Desde que cambiara su residencia a Valencia hacía 20 años, apenas había pisado las calles de Madrid.
Algunos locales seguían donde estaban. El B&W... ¡El Rimmel!
Se paró y se quedó mirándolo con una sonrisa improvisada e inconsciente. Quizás los recuerdos de esos besos robados, o los de esas manos sin cara recorriendo su pecho, sus piernas, esos dedos ciegos que desabrochaban su camisa, o los suyos que intentaban bajar alguna cremallera rebelde.
Sin darse cuenta, había cruzado la calle, y estaba abriendo la puerta.
Entró.
La música fuerte, más luz de la que esperaba. Apenas un grupito de chicos y chicas acomodados en la barra, y una pareja de chicos sentada en una mesa. Uno miraba con adoración al otro, mientras éste cerraba los ojos y movía el tronco al ritmo de la música.
- ¡Hola!
Pero Ramón no oyó el saludo del camarero. Se había ido acercando a la barra, y estaba absorto mirando cada detalle del local. Era completamente distinto al que él recordaba. Parecía que lo habían reformado hacía poco.

.../...

tatojimmy dijo...

.../...

- ¡Hola! - repitió el camarero, esta vez poniendo la mano sobre su brazo.
Ramón se sobresaltó. Seguía ensimismado en las comparaciones y los recuerdos. Estaba precisamente recordando un capítulo llamado Pepe. Pepe el guapo, el tío bueno, el... cómo le gustaba el Pepe ese. Hasta ahora, pasados ya al menos 22 años, notaba como algo se removía por la parte baja de su estómago. Y esa especie de euforia se repartía por el resto de su cuerpo... pero un día desapareció, como muchos otros, como él mismo unos años más tarde.
- Perdona – dijo mirándo al camarero con los ojos muy abiertos.
- Perdone Vd. por haberle sobresaltado.
- Nada, no te preocupes, estaba pensando en otras cosas.
Se quedaron los dos en silencio, mirándose.
- ¿Va a tomar algo?
- Es que... - Ramón estaba pensando en su resfriado, en los medicamentos, en el alcohol y su reacción con ellos – un pelotazo gin.
Fue un impulso. Las palabras se escaparon de su boca... 20 años...
El camarero se dio la vuelta y empezó a preparar la bebida.
- ¡Sabes lo que es!
- Por supuesto. Es mi obligación.
- ¿Sigue tomándolo la gente?
- No. Hace muchos años que nadie me lo pide.
Ramón sonrió. No recordaba a ese camarero. Aunque le resultaba familiar. Pero claro, este chico debía ser casi un niño la última vez que estuvo por allí. Habría cambiado mucho. Tuvo un impulso... hoy Ramón se dejaba llevar por impulsos...
- Perdona ¿Nos conocemos?
El camarero se le quedó mirando. Sonrió y alargó su mano hacia él para estrechársela.
- Me llamo Andrés.
Ramón sonrió.
- Ramón.
Y se dieron la mano.
- Ahora ya nos conocemos.

.../...

tatojimmy dijo...

.../...

El camarero se dio la vuelta y fue a atender a un hombre que se había puesto en el otro lado de la barra. El grupo de chicos ya se había ido.
Recordaba... ese primer día que entró en el Rimmel. Con la cabeza gacha. Asustado. Mirando a todos lados por si había alguien que pudiera reconocerlo. Cómo se puso en el sitio más oscuro del local, y miraba como loco a todos lados. Cómo le llamaba la atención ver a los demás besándose sin pudor, como algunos entraban en el cuarto oscuro, sitio del que había oído cosas terribles, o maravillosas, dependiendo de la fuente, y que tardaría muchas semanas en atreverse a comprobar por sí mismo.
Un mensaje al móvil le sacó de su ensimismamiento.
“Ramón, mi hermana nos ha conseguido mesa en Lucio dentro de una hora subte el cuello del abrigo que ya sabes lo que te pasa”.
Miró el reloj. Debía irse.
Sacó la cartera para pagar. Pero el camarero se acercó y le puso la mano en el brazo.
- Invita la casa. Por los viejos tiempos.
Ramón volvió a mirarle con atención. Esos ojos...
- Gracias. Así me obligas a volver para devolverte la atención.
- Es puro marketing, como ves – El camarero sonrió.
- No. Hay algo más. No sé el qué, pero algo se me escapa.
El camarero se encogió de hombros y se alejó a atender a un grupo que llegaba.
Ramón salió del local.
Se quedó mirando las calles para situarse y escoger el camino para llegar a Lucio. No quería hacer esperar a su mujer y su familia. Escogió una calle, y siguió por ella.
Justo cuando se perdía en la oscuridad, Andrés salió a la calle para tomar un minuto el aire y fumar un cigarrillo tranquilo con Jairo, “un amigo”.

.../...

tatojimmy dijo...

.../...

- ¿Le conocías?
- ¿A quién? - contestó Jose.
- A quién va a ser, a ese viejo.
- No es tan viejo, tendrá 50 o así.
- Parece más viejo.
- No habrá sido feliz.
- Le conoces, no me engañas.
- Sí, le conozco. Hasta conozco su polla. Y como sabe su boca.
- ¡Hostias! Pero...
- Sí es mucho mayor que yo. Pero me gustaba.
- ¿Y qué pasó?
Jose se encogió de hombros.
- Pues lo de siempre. Era de muy buena familia, estaba casado, la señora se enteró, y acabaron de un día para otro viviendo en Valencia.
- Era ella la que tenía la pasta.
- No, que va. Pero se lo contó a su suegro, y éste tomó medidas.
- Pero no tenía por qué...
- Jairo, no todo es tan fácil. Y menos hace veinte años.
- ¿Y le querías?
- Sí.
- Pero te saca muchos años.
- Catorce. Los mismos que te saco yo a ti.
Jairo levantó las manos en señal de derrota.
- Te sigue gustando – le dijo al cabo de un rato.
- No seas bobo, ahora me gustas tú. A ese hombre no le conozco ya de nada. Y tomó su decisión hace muchos años.
- Pero puede haber cambiado. A lo mejor...
- Jairo, cualquiera diría que quieres lanzarme a los brazos del pasado, para que yo a su vez pase a ser tu pasado.
- Que lío. No tengo ni idea de lo que has dicho.
- Que parece que me quieres dar puerta y que parezca que te dejo yo.
- Esta noche follamos, y así te demuestro lo que te quiero.
- Vamos, entremos que si no nos vamos a quedar helados.
Jose abrió la puerta y dejó pasar a Jairo.
- Pero qué culo tienes. Jodido. - le dijo mientras le daba un azote.
Antes de cerrar la puerta, no pudo evitar mantener un rato la mirada por la calle en que se había ido Ramón.

Thiago dijo...

jaja genial, Tato, como siempre. Nadie diría que no eres tú aquel visitante del pasado, sobre todo por la visita posteior a Lucio, que tú eres mu sibarita, jaaj

Creo que tu continuación refleja muy bien lo que ocurre en estos antros gays, y las relaciones cruzadas que se establecen, allí convive el pasado de las viejas generaciones y las aspiraciones de futuro de los nuevos gays... todos - viejos y jóvenes- con las ilusiones intactas de encontrar el verdadero amor, pero mientras, conformándose con un mal polvo.

Pero en tu continuación echo de menos un personaje...¡la dentadura asesina! jajaja


Bezos, cari.

tatojimmy dijo...

Me alegra que te haya gustado.
Sip.
Respecto a la dentadura asesina... ejem... es doloroso, pero a veces hay que sacrificar a algún personaje... jijijijiji.

besos.
muchos.
envueltos.

Thiago dijo...

Faltaba un comentario, pues blogger pensó que eras un spam, con tantos y tan grandes comenarios, ajaj

Veré cuando lo publico, aunque desde luego eres inhumano, sacrificando al personaje más importante de la historia... ¿qué te costaba recogerla de la basura, cari? jajaja


Bzos.