lunes, 15 de febrero de 2010

OTRA DE DETECTIVES (Post Espejo de uno de Lola Mariné)

El otro día Lola Mariné publicó, en dos entregas, un post llamado: "Una de detectives". Aunque Lola, magistral narradora, sabe desarrollar después una trama novedosa, el arranque me hizo recordar tantas y tantas novelas de detectives fracasados a la espera de su primer caso. Ya sabéis: “Hasta que, de repente, se abre la puerta y …”

En fin, como esto no tiene aspiraciones de meme, me he atrevido, en cambio, a llamarle “Post espejo”. En una nueva vuelta de tuerca, ¿qué pasaría si…? (¡Ah!, cómo hizo el otro día Tato con mi post llamado “El realquilado”, ¿alguien se atreve a continuar éste?, jajaja). Bezos.
"No podía aguantar mucho más en aquella situación. Llevaba más de cuatro meses sin un caso y pronto me vencería el alquiler de aquella cochambrosa oficina de la calle Martín de los Heros que tenía alquilada. Pequeña, pero céntrica; como correspondía a un detective con aspiraciones. Hacía tiempo que no sonaba el teléfono y que la señora de la limpieza no se pasaba por aquí. La vieja placa metálica de la puerta, que anunciaba: Jesús Losada, detective, apenas era legible ya.

Entretenía el tiempo oyendo a Federico Jiménez Losantos dando caña a toda la clase política por la radio episcopal y haciendo sudokus en grasientos periodicuchos gratuitos que recogía en el Metro; contemplando viejas revistas pornográficas ya desgastadas por otras manos más acuciantes que las mías; o recreándome con ensoñaciones en las que imaginaba una fortuna repentina obtenida en alguna apuesta ilegal o, en un inverosímil golpe de fortuna de una lotería instantánea, de esos boletos que adquiría todos los días en el quiosco de la esquina. Ya ni recordaba mi último caso, un asunto de faldas, supongo. Sólo los cornudos se preocupan de la verdad. Mis fondos se estaban acabando, igual que mi última cajetilla de Ducados. Ni recordaba cuándo se había terminado el whisky. Ya había asimilado que mi futuro pasaba por buscar un empleo de seiscientos euros como vigilante de seguridad en algún centro comercial del extrarradio. Es verdad que aquella situación tan desesperada en la que yo me encontraba, era la que tantas veces había contemplado en las películas y leído en las novelas de detectives, a las que tan aficionado era, y que me habían conducido hasta aquí. En esas películas, este era ese momento en que, abriendo la puerta inesperadamente, aparecía una bella mujer envuelta en un ajustado vestido rojo que cruzaría sensualmente las piernas enfrente de mis ojos buscando seductoramente, tal vez, una complicidad inmediata o una rebaja en mi tarifa profesional. Pero esas cosas, como digo, solo pasan en las películas.

Sin embargo ocurrió. Justo, mientras yo tenía estos pensamientos, se abrió la desvencijada puerta de mi oficina y entro la más bella criatura que yo hubiera podido imaginar. Superaba todas mis expectativas, su belleza y elegancia era muy superior a todo lo que yo había contemplado hasta entonces. Incomprensiblemente para mí, aquella criatura, sin duda un ángel, se aposentó en uno de mis confidentes de cuero que alguna vez había sido verde, y cruzando las que se adivinaban como unas largas y recias piernas, mientras me miraba fijamente a los ojos, sabiendo que ya era suyo para siempre, me dijo:

- Hola, soy Arturo Vicente, modelo y actor -me dijo aquel bello animal envuelto en un sensual traje de Armani, mientras yo trataba de disimular mi abultada erección entre las arrugas de mi pantalón de Zara-. Y querría encargarle un caso que tal vez le extrañe, -prosiguió mi cliente, ya objeto de todo mi deseo-. Necesito saber cuándo y por quién será usted asesinado."

41 comentarios:

alex dijo...

Yo te recojo el testigo, pero no a estas horas, jejeej, que mira que tarde es y mañana hay que currar. El relato de Lola fue fastantico y me dejo muy impresionado por la vuelta de tuerca que le dio. Claro, que yo no voy a estar a la altura de Tato, pero algo intentaremos hacer.

Besitos cielo

Laura dijo...

No tengo yo ni tiempo ni imaginación para seguir la historia, pero espero la continuación.

Besos.

Bell dijo...

Vaya por Dios , dando trabajo a la tropa.
mientras tu tocandote la minga.
¡manda huevos!

мσитχσ ● ๋• dijo...

Te me estás volviendo muy vaguete tú...ehhh...jajaja ya no me terminas ni las historias....jajaja es coña!!

Pues yo a estas horas va a ser que no continúo nada...jajajaj mañana quizás depende como vaya de time sí jeje que de hecho querría haber escrito una entrada que tenía en mente pero ni tiempo...ainss la dura vida del parado xDDD

Un besoteee thiaguín!!

Winnie0 dijo...

Intereste reto....¡Es demasiado temprano!...luego me inspiro....besos (me encanta cuando escribes cuentitos)

Anónimo dijo...

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Ragofer dijo...

Peeero cóoomo se te ocure poner este tipo de retos a tus visitantes?
La verdad es que está compleja la historia, has subido un pelín alto el listón.
Retorcido sí eres... dicho sea de paso.

Alijodos dijo...

No creo que tenga arte para seguir esta historia..tu lo haces muy bien...un abrazo...

Stultifer dijo...

El detective abrió en es instante un cajón de la mesa de su despacho, sacó una pistola y le pegó dos tiros que le dejaron fulminantemente seco en ese instante.

Winnie0 dijo...

El detective le contestó que sólo sabía que morir sería un places si fuera en "sus manos", entre los brazos de semejante animal de la naturaleza humana....
Así Arturo Vicente se quedó sin palabras...y cuando pudo articular la primera fue para sugerirle que huyeran del país "JUNTOS" donde aquella mujer que le había encargado la muerte del detective no les encontrara nunca....
y...... así se fueron ...con 60.000 euros de adelanto que había recibido el "rajado del asesino"...

Lola Mariné dijo...

Bueno, yo he cumplido por adelantado, jeje.
Gracias por la referencia.
Besos.

Adrianos dijo...

luego con tranquilidad leo de le Lola (que me lo he perdido)...

yo, no tengo mucha vena de escritor, pero disfruto mucho leyendo :-) y como solución me quedo con la de Winnie ;-)

y para quien le gusten este tipo de historias recomendar "Los Santos Varones" y "La serpiente del Arco Iris"

Manuel dijo...

Pues interesante relato este. la parte final me deja intrigado.....
Una historia de esas que parecen fluyen solas.

Saludos

Cosechadel66.es dijo...

Buen comienzo, si señor...

Carpe Diem

Pimpf dijo...

Está claro, Andrés Arturo maquinaba un plan para cobrar un seguro de vida, buscaba un matrimonio con un infeliz, y le tocó a nuestro detective, una vez fallecido "Andrés Arturo" el detective cobraría el importe del seguro dejándole parte de su "herencia". Pero nuestro detective sabía que si falleciese realmente Andrés Arturo, él sería el único heredero, así que, contaba con que el joven modelo fuese el que iba a ser primero el ejecutor. Pero nuestro detective debía actuar con tino y premura para evitar ser el mismo víctima del juego que le proponían y salir airoso de esta complicada situación. Así que, decidió aceptar el caso.

Un lio no? Pero ya se sabe como son estas cosas de las aseguradoras y los derechos de sucesión.

Bicos ricos

Montse dijo...

Muy bueno,y eso de escuchar a LOS SANTOS´,és fuerte,jejeje.Besos

Didac Valmon dijo...

igual lo intento, pero como otros más tarde que ahora no puedo...me ha encantado

anapedraza dijo...

¡VAYA FINAL!

Yo no te recogo el testigo, que soy un escritor atroz... de malo.

Lola es una gran escritora, estoy deseando que salga su primer libro para comprarlo, y su historia, que puso en dos posts, me encantó.

Pero con la tuya me he reído más, y me ha gustado mucho, Y NO ME ESPERABA EL FINAL...

¡Un fortísimo abrazo!

MIGUEL

alex dijo...

…En ese mismo instante, cualquier atisbo de erección que pudiera tener se esfumó al escuchar las palabras aquellas.

- ¿Parece que no ha entendido muy bien a lo que he venido?- me dijo aquel bello ejemplar que había perdido cierto atractivo en ese mismo instante. – Perdón, creo que, que.. ¿Cómo ha dicho? ¿Descubrir quien me quiere asesinar? Esta usted de broma, ¿no?- Arturo debió darse cuenta de mi cara de incredulidad al hacerme aquella pregunta. Las manos me comenzaron a sudar y un frío inundó todo mi cuerpo en ese mismo instante. Quería salir corriendo de allí, quería largarme y desear no haber conocido aquel hombre que había venido a … a que descubriera como y cuando me iban a asesinar. ¿Pero que coño era todo aquello?.

- Perdone- proseguí – pero no me gustan este tipo de bromas pesadas y no se las voy a tolerar. Bastante tengo yo ya con mi vida diaria como para tener que aguantar las chorradas de nadie.
- Se esta usted confundiendo. Perdone, ¿nos podemos tutear? Es que prefiero ese trato, se me hace más cercano.
- ¿Tutearnos? Bueno, esto es una broma, ¿no?
- No, le puedo asegurar que no es ninguna broma ni intento tomarle el pelo, le hablo muy, muy enserio.

Arturo tornó su rostro serio y preocupado, lo que hizo que yo mismo me empezara a preocupar más de la situación. Como podía ser que esto me estuviera pasando. No comprendía nada y la situación me estaba pudiendo. Yo siempre me había considerado una persona fría, que no se dejaba arrastrar por ninguna situación y que intentaba no perder el control. Incluso el día de la muerte de mi padre, había sido yo quien se encargó de todos los asuntos del tanatorio, el entierro y funeral. No había soltado ni una sola lágrima, no me había entristecido más de lo normal en aquel momento. Pero esto me sobresalto y me dejo fuera de lugar. No sabía responder y ante mi falta de palabras Arturo siguió hablando.

- Verá, tengo motivos para creer que alguien quiere asesinarle, incluso que ya está todo en marcha para hacerlo, y por eso he venido a avisarle.
- Pero vamos a ver. Yo a usted no le conozco, no tengo ni puta idea de quien coño es, y no creo que nunca nos hayamos movido en el mismo ambiente los dos. Usted es modelo, y yo un simple detective que ni por tener, no tiene ni clientes.
- Jesús, claro que nos conocemos. Perdona si no me he presentado antes como debía, pero pensé que a pesar del tiempo me reconocerías.

alex dijo...

¿Pero como que te conozco? Esto ya estaba siendo mucho más surrealista de lo que pensaba. ¿Que yo conocía a este tío que me había puesto una erección del quince nada más verle, y que luego me la había bajado con ese encargo tan extraño?.

- No, veo que no me reconoces, y el nombre de Arturo Vicente te ha descolocado aun más. Me llamo realmente David Espinosa. ¿te suena ahora?, no veo que no, a ver si contándote esto te refresco la memoria. Hará como unos 15 años, en el colegio Nuestra Señora de la Inmaculada, tu estabas en el patio jugando al voleibol. No se como te había entrado esa manía, pero si recuerdo que arrastraste a mucha más gente contigo para que todos los días en el patio pudieras hacer un partido. A mí nunca me cautivaron los deportes, y por eso me quedaba en una esquina a leer algún libro. Era el blanco perfecto ese día que los “matones” de clase decidieron pasárselo bien. Me arrinconaron y comenzaron a caer golpes, pero apareciste tú y tus amigos y os liasteis a golpes con ellos. Creo que nunca antes se había enfrentado nadie con ellos, y eso les hizo salir corriendo. Me preguntaste si estaba bien y yo te respondí que si. Nunca me he olvidado de aquello, y por eso todos los días me quedaba justo donde vosotros estabais. Me sentía protegido y seguro allí. La cuestión es que con el paso del tiempo, yo me fui de ese colegio, acabé mis días en un instituto donde me encontré con muchos animales, pero el recordar lo que hiciste por mi, me dio fuerzas para no dejarme amedrentar, y bueno, no me ha ido tan mal.
- Joder, me dejas de piedra. Tengo un vago recuerdo de aquello, no sabría decirte, aunque ahora que lo dices si que recuerdo que siempre había alguien apoyado en la pared del patio, pero la verdad, no le prestaba mucha atención. ¿Así que tu eras aquel chico?... joder, me dejas que aun no se que decirte… ¿pero aun no entiendo el encargo que me has hecho?
- Me imagino, y aun estarás pensando que coño hago aquí con este trabajo. Verás, no suelen olvidárseme los nombres de la gente, como te pasa a ti por lo que veo, pero no pasa nada. La cuestión es que hace unos días estaba en la presentación de un libro. Me suelen invitar a estas cosas por pura imagen, aunque luego se que no les hace mucha gracia a esos “intelectuales” tenerme allí, porque me consideran un mero trozo de carne con ojos. Guapo, eso si, y a más de uno se le van los ojos, aunque luego vayan criticando. Pero es lo que tiene este mundillo, que la imagen hace mucho, y para que la prensa se haga eco suelen invitarme a este tipo de actos. A lo que iba. Había un grupo de personas por allí hablando, y normalmente, cuando se van las cámaras, me suelen abandonar a mi suerte, intentando hacer evidente que no formo parte de su mundo. Yo suelo dar paseos para dejarme ver, además me gusta ponerles un poquito, porque soy consciente que a muchos debajo de sus pantalones la erección se les hace inevitable.

Joder, que cabrón, ¿habrá notado la mía?

- Estuve dando una vuelta, y me paré cerca de un grupo de cinco personas. Había un editor muy famoso, ahora te diré quien es, y en la conversación salió tu nombre….

En esos momentos mi cara de incredulidad rozaba la paranoia. Había estado cuatro meses sin un puto caso, deseando que alguien abriera la puerta de mi despacho y me encargara un trabajo, pero esto era demasiado. Estaba mirando aquel tío, que con una tranquilidad pasmosa me estaba descubriendo al chaval que ahora recordaba y que se pasaba los recreos del colegio apoyado en la tapia del polideportivo del colegio. Yo escuchaba todo lo que me estaba contando y no era capaz de asimilarlo. ¿Pero quien quería asesinarme? Mientras escuchaba las explicaciones de Arturo, o de David como realmente se llamaba, la mente me daba vueltas y vueltas intentando recordar algún caso que hubiese llevado hace poco y que pudiera provocar las ganas de asesinarme de alguien, pero se me escapaba y no sabía muy bien que podría ser. Seguí escuchando a Arturo, decidí seguir llamándolo así, para ver que narices tenía que contarme y por donde salía.

alex dijo...

- … al principio no le di mayor importancia, aunque si se me vinieron a la mente todas aquellas imágenes del colegio. Aquel hombre comentó que ya se había puesto en marcha todo, y que Jesús Losada sería en breve puesto fuera de circulación. Las caras de satisfacción de los presentes hicieron que me alarmara aun más y me puse a investigar un poco por mi cuenta. Pude averiguar que hablaban de un detective que había estado investigando a alguien, y al final te busque y aquí me tienes.
- Joder

Es lo único que conseguí decir al escuchar toda esta historia rocambolesca que me estaban contando. Era ciertamente increíble, no podía estar pasándome esto. Además, ¿Qué coño de investigación había hecho yo como para que alguien quisiera asesinarme? Intentaba recordarlo, quería averiguar que hice y porque razón alguien podría estar pensando en matarme así por las buenas. En el espacio de tiempo que me dio Arturo mientras seguía hablando y hablando mi mente trabajaba. Casos donde podría haber participado eran pocos, una vez seguí a un tío que estaba engañando a su mujer, pero al final no pasó más allá, porque ella no quiso decirle nada. Investigué también a un tipo que estaba engañando a su seguro, pero me dio tanta pena que al final lo deje, claro, que así no me volvieron a llamar los de la compañía. Tenía que seguir pensando y en ese momento no podía teniendo delante a Arturo.

- Verás Arturo, esto es muy raro y me has dejado de piedra, no tengo ni puta idea que esta pasando y me has acojonado lo suficiente como para no salir en una temporadita de casa. Tengo que darle una vuelta a todo esto y necesito tranquilidad, no puedo pensar ahora en nada, lo siento.
- Te comprendo, no es una situación nada fácil. Mira, hagamos esto, yo te dejo mi numero de móvil y tu cuando estés más tranquilo y creas que sabes algo me llamas. Yo si puedo ayudarte me encantaría.

Arturo se incorporó un poco para alcanzar uno de los miles de bolígrafos que había en mis botes de mí desordenada mesa. En ese momento pude apreciar unas manos bien cuidadas, bellas y resplandecientes que pasaron por delante de mis ojos. Cogió un papel como si estuviera tratando entre sus manos un delicado pétalo de rosas, y con la misma delicadeza, fue trazando uno por uno los números hasta completar los nueve, para después ofrecérmelo.

- Aquí lo tienes, llámame cuando sepas algo.
- Descuida, lo haré.

Al ver salir a Arturo del despacho no pude dejar de pensar en el cuerpo del modelo. Joder, me acaban de decir que me van a matar y yo aquí otra vez con una erección descomunal. Espero que no se haya dado cuanta.

Cuando me quedé solo comencé a darle vueltas y vueltas a la cabeza. Encendí un cigarrillo y como si fuera lo último que fuese hacer en todo mi vida me lo fumé con unas ganas y un ansia que no podía controlar. Me puse a dar vueltas por mi despacho, y una a una iban pasando por mi cabeza las posibles personas que quisieran asesinarme. Me coloqué en uno de los ventanales que daban a la calle, y un escalofrío me recorrió el cuerpo. Inmediatamente después, baje corriendo la persiana, salí disparado hasta la otra y sin asomar mi cuerpo por ella la baje también. Quedó todo a oscuras, encendí la lámpara de mi mesa y me puse a contemplar los cuadros y fotografías que había colgadas en la pared de aquella habitación, que se estaba convirtiendo, sin que yo me diera cuenta, en mi féretro en vida.

alex dijo...

El silencio era lo único que había se podía escuchar en durante horas y horas. Un silencio sepulcral que me estaba matando, pero que a la vez necesitaba como agua de mayo, pues me permitía pensar más claramente. En el suelo de aquel lugar que llevaba semanas sin ser limpiado, fui poco a poco abriendo carpetas de expedientes, folios, anotaciones, fotos de gente. Todo el trabajo que había estado realizando antes del parón que había sufrido, estaba allí. Nombres, lugares, pensamientos, ideas, fotos, conclusiones, todo desperdigado con la única intención de intentar resolver las miles de dudas que tenía en ese momento. Cada vez me estaba agobiando más y más, cada momento que pasaba la locura se iba instalando en mi cabeza porque no conseguía averiguar quien narices podría querer asesinarme a mí. Nunca había tenido un caso importante, jamás había llevado un trabajo que fuera grande o que dejara mucho dinero, y aun así había alguien me quería asesinar.

Sonó la puerta, y mi corazón saltó como si me hubieran dado un golpe. Joder, miré la hora y me acordé que sería la cena. Me la subían del bar de abajo todos los días. Aun así, aun sabiendo que lo más seguro es que fuera el chico que allí tenían para hacer los recados, me fui a buscar la pistola que tenía guardada para ciertas ocasiones. Un detective que se precie debe llevarla en algún momento. Me la puse detrás, agarrada con el cinturón, y me fui hacía la puerta. Miré por la mirilla y allí estaba el chico. Era bastante guapo y en algún momento le tiré los tejos para ver como reaccionaba. Siempre sonreía, pero como venía ser marchaba y me dejaba con una erección del copón. No tendría más allá de unos 24 años, pero se notaba que el chico se conservaba bien. Abrí la puerta con miedo y no del todo. Allí estaba él con la bolsa de mi cena, recién hecha y con la factura grapada. Miré a todos lados del descansillo, y tras pagarle los 7 euros le despedí sin más miramientos. En su cara puede notar un rictus de extrañeza, pues no era habitual en mí tratarlo de esa forma, pero no estaba mi cabeza para pensar en mucho más.

Dejé la bolsa en una de las esquinas de la mesa y me volví a imbuir en la maraña de papeles que había tirado por el suelo.

No se el tiempo que había pasado, pero daba vueltas y vueltas sin parar, sin saber muy bien que hacer ni que pensar, sin que las ideas fluyeran claramente. La luz del día había vuelto, pero no me atreví abrir las persianas. ¿Y si querían matarme desde lejos, con un franco tirador?, pero ¿Quién coño querría hacerlo?.

Sonó de nuevo la puerta de casa y volví a sobresaltarme. No esperaba a nadie, esta vez no había rutinas que pudieran hacerme saber quien estaba detrás. Me acerque con mucho sigilo, con mi pistola en la mano y sudando como un verdadero pollo en el horno. Miré y vi que era Arturo. No me tranquilizó del todo. Puse la cadena y al verle le pregunte si estaba solo.

alex dijo...

- Si claro, vine a ver que tal estaba y si habías averiguado algo- me soltó con un tono de extrañeza.
- Esta bien, pasa pero rápido.
- ¿A que huele aquí? Uf, eres tu tío. Ni te habrás lavado ni nada…
- Pues no, como ostias quieres que me lave con todo lo que tengo encima.
- Ya veo ya, ni tan siquiera has cenado- dijo Arturo señalando el plato de la cena.
- No. Me he pasado aquí toda la puta noche intentando averiguar que ostias es todo esto, porque no lo entiendo.
- Bueno, tranquilo, mientras no salgas de aquí estás seguro, ¿no?
- No tengo ni puta idea… y ya me estoy mosqueando con toda esta mierda. No me fío de nadie, ni tan siquiera de ti, porque a ver que coño es eso que escuchaste mi nombre a un editor, además, ni tan siquiera me has dicho su nombre.
- Juan de la Riba… ¿te suena?
- ¿Juan de la Riba? ¿El dueño de ASTRO? Joder, ahora si que estoy más confundido que nunca. Pero que narices pinto yo en todo esto, que cojones hace ese tío hablando de liquidarme, pero que ostias.
- No tengo ni idea Jesús, pero vamos hacer una cosa, me quedo aquí y te ayudo a ver si entre los dos podemos averiguar algo.
- Esta bien, pero no he visto nada. Joder, si mis casos son una mierda, no lo entiendo.

Durante todo el día estuvimos revisando los casos, mirando uno por uno lo que durante meses había trabajado, las fotos, los recortes, y no aparecía nada de nada. Pasamos horas juntos y cada vez mi despacho parecía más una leonera que el lugar de trabajo de alguien. Miles de papeles por el suelo, miles de notas y fotografías se iban acumulando.

- Pedimos algo de cenar. ¿Debes de estar agotado?
- Ahora subirá el chico del bar de abajo. Pero si quieres le llamamos para que sean dos platos los que suba.
- De acuerdo.

Al rato estaba allí el chico de nuevo, con los dos platos que le habíamos pedido. Fue Arturo abrir la puerta y note que tardaba un rato en volver. Me asusté un poco pues no escuchaba ningún ruido. Cuando me decidí a salir pistola en mano, aparecieron los dos.

- He invitado a Raul a quedarse, me ha reconocido y me ha pedido un autógrafo, así que le he dicho que se quede.

Miré a Arturo con cara de pocos amigos. Pero que ostias estaba haciendo el tipo este, con la que teníamos encima e invitando a este chico. Pero joder, no me lo podía creer. Los dos se pusieron hablar, y Arturo parecía que se lo comía con la mirada. ¿Encima no se pondrá a ligar aquí el muy cabrón?. Yo alucinaba con todo eso. Arturo se me acercó y me preguntó si tenía algún tipo de habitación donde pudieran estar más cómodos él y el chico. Sin saber muy bien porque, le indiqué una pequeña que tenía al fondo, donde solía quedarme cuando se me hacía tarde para regresar a casa. Había una cama pequeña y allí se fueron los dos. Además de dejarme con el problemón encima, se iba a follar al chico del bar. Joder, esto estaba siendo algo incomprensible para mí, no me podía creer lo que me estaba pasando. Iba a ser la segunda noche que no pegara ojo, porque a las ralladuras de cabeza que estaba teniendo en ese instante, se juntaban los gemidos que salían que aquella habitación.

Yo intenté seguir a lo mío y volví a meterme entre papeles y notas. Al rato me puse a buscar información por Internet sobre Juan de la Riba. Intente averiguar que había pasado en su vida, que personas habían podido enlazar con él y que narices podía pasar para que este tipo al que no conocía de nada me estuviera haciendo esto, o al menos supiera quien ostias quería matarme…

alex dijo...

Creo que me quede dormido durante unas buenas horas, desperté encima del teclado de mi MAC y ni me di cuenta de lo que había en la pantalla. Me fui hacía la habitación donde había dejado a Arturo y al chico del bar. Abrí la puerta con cuidado y vi que aun seguían allí. El chico estaba desnudo encima de Arturo y por unos segundos todo lo que me había pasado desde la visita de mi ex compañero de colegio, se esfumo, para contemplar aquel cuerpo maravilloso que estaba en mi cama. Si, mi cama pero ocupado con otra persona. Cerré la puerta y me fui hacía mi pequeño office. Allí me llene una taza de café y me volví con ella a la mesa de mi despacho. En la pantalla había una página de la prensa rosa a la que no había prestado mucho interés. Me puse a mirar sin esperar mucho provecho, pues no pensé que allí podría encontrar algo interesante que ayudara en lo que estaba buscando.

Me percaté de una noticia que me llamo la atención. Aparecía una foto de Arturo al lado de otro tío que me pareció el Editor del que estaba buscando información. Abría la página y me puse a leer, y al paso de las líneas leía alucinado y sin saber muy bien que decir. Era increíble lo que estaba leyendo y me estaba quedando acojonado. No podía ser… era increíble y alucinante todo de lo que me estaba enterando en ese momento. Imprimí la hoja y me dirigí a la pequeña habitación donde aun seguían durmiendo. Esta vez no habría lo puerta con sigilo, sino todo lo contrario, quería que se me notara.

- Eres un hijo de puta- Grite con fuerza. Arturo abrió los ojos, mientras se intentaba quitar de en medio a Raul que aun seguía dormido.

- ¿Qué dices?
- Que eres un hijo de puta. Mira, acabo de leerlo en Internet. Has estado jugando conmigo, eres un autentico cabrón.
- Eh, para, para hombre, a ver que coño es esto.
- ¿Qué coño es? Mira…. “Arturo Vicente y Juan de la Riba, la nueva pareja del momento……” pero sigue…. “el editor de la Riba va a producir la nueva película de su pareja, Bajo el signo de Aires, una película cuyo protagonista es un detective privado que se ve en vuelto en una trama para asesinarle a él” ¿Qué es esto cabrón?
- Vale, vale, joder, yo te lo explico coño, pero no te pongas así que no es para tanto. Me han ofrecido este papel y necesitaba alguien en quien fijarme y pensé en ti, pero si te lo decía imaginé que no te comportarías en plan real, y yo necesitaba verte en acción.
- Pero serás hijo de la gran puta…. Pero tú sabes lo que me has hecho pasar.
- Joder, porque te has agobiado mucho, pero vamos, que no creo que sea para tanto.
- Fuera de mi casa, hijo de puta, fuera de mi casa.
- Esta bien, ya me voy, pero tu te lo pierdes, te podría sacar muchos contratos después de esto.
- No quiero saber nada de ti, hijo de puta, no quiero volver te a ver.

Arturo salio por la puerta de mi casa y cuando la cerró, a pesar de lo indignado que estaba, me quité un peso de encima. Estaba cabreado y con unas ganas de dar las dos ostias que no se había llevado el gilipollas este. Ni me acordé que estaba allí el pobre Raúl, que apareció abrochándose los pantalones y con la camiseta en la mano. Me miró con cara de incredulidad y sin saber muy bien que decir.

alex dijo...

- Me voy a casa. Siento mucho lo que ha pasado.
- Tranquilo, no te apures. Siento mucho que hayas tenido que ver esto. Joder, que cabrón. Lo que me ha hecho pasar el muy hijo de puta.
- Ya, ya lo he oído. La otra noche me percaté que algo no iba bien, además, yo subí para decirte algo y no se, me dio un poco de cosa al verte así.
- Lo siento mucho Raúl, pero ya te puedes imaginar. ¿Qué querías decirme?
- Pues nada, que bueno, que como te había visto muchas veces como me miras y que yo nunca me había atrevido a decirte nada, pero pensé que podría pasar contigo un rato aquí en tu oficina, y no se, pero me fui al verte así.
- Joder Raúl. Siento mucho todo esto y que te llevaras una decepción, pero no pensaba en nada más que intentar averiguar… joder, que capullo.
- Ya bueno. Jesús, ¿quieres que me quede y así te relajas un poco? Me gustaría mucho estar contigo.
- Gracias tío. ¿Pero te voy a pedir un favor…? No te tomes esto como un polvo más, me gustaría intentar algo más contigo porque me gustas mucho.
- Bueno, podemos intentarlo, pero eso si, antes te pegas una ducha… bueno, mejor vamos y te ayudo yo.

FIN

alex dijo...

Un poco largo, pero me emocioné de tal manera. jejejejejejejej

Besos de NO HE COMIDO AUN POR HACER ESTO, PERO ESTOY ENCANTADOOOOOJEJEJJEJEJEJEJE

MUACH

Stanley Kowalski dijo...

Muy bueno Thiago, excelente la vuelta de tuerca del supuesto final, me gustó mucho!
Me encanta la nueva plantilla (no sé cuanto tiempo lleva, pero yo recién la veo).
Gracias por el comentario, pero si mirás bien no es plateado, son diamantes. Jamás me metería con tu plateado, que es tu sello personal y a esta altura, un estilo de vida!!

BESOTES CARI!

la_gaviota dijo...

EL FINAL COMO SIEMPRE, ABULTADO JEJEJEJE PERO VAMOS QUE ESTA BIEN EL RELATO UN ABRAZOOOO


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▒♥▒ Para
   ▒♥▒ quien
     ▒♥▒ tiene
        ▒♥▒ un
           ▒♥▒ Amigo,
              ▒♥▒ no
                 ▒♥▒ existe
                    ▒♥▒ La Soledad.

Thiago dijo...

ALEX: Bueno, esta contestación ya llega un poco tarde…. Jaja Ya he visto tu continuación. Qué humor tienes!, jaaj Me ha encantado. Bezos.

LAURA: Bueno, el que te pases por aquí, cari, ya es un regalo…. Bezos.

BELL: Yo soy una “regadera de ideas” cari, jajaj

MONTXO: jaaj No es vaguería, cari. Es compartir mi genio creador con el público, jaja. Bezos.

WINNIE: Bueno, cari, la inspiración entra mejor por la mañana y con vaselina, jaja Bezos.

REGOFER: jaja Bueno, es una pequeña variación, una nueva vuelta de tuerca… que me inspiró el post de LOLA. Bezos, cari.

ALIJODOS: Bueno, cari, escribir tu lo haces muy bien, tb. Lo que pasa es que ya bastante tenemos cada uno con nuestro propio blog, no? jaja Bezos.

STULTIFER: jaj Mejor se suicida, no? jaja Bezos.

WINNIE jaj Eso si que es un final feliz, cari… Bezos.

LOLA; Gracias a ti por tu inspiración, cari. Bezos.

ADRIANOS: Bueno, Adrianos, todos los que escribimos un blog tenemos algo de escritores. Mejores o peores es la palabra escrita la que nos seduce, no? Bezos.

MANUEL: jaja hasta yo estoy intrigado, la verdad, jaja Bezos.

COSECHA66. Bueno, el caso es que de una buena idea hay que sacar un buen desarrollo. No siempre pasa, y yo además, tengo pereza, jaja Bezos.

PIMPF: Bueno, algo me liado con tu continuación, jaja . Bezos.

MONTSE: jaj es que todos los detectives parece que son un poco fachas, como Torrente, jaja Bezos.

DIDAC: Bueno, si lo intentas adelante, cari… jajaja. A ver que se te ocurre, tu que eres de inspiración clásica, jaja Bezos.

MIGUEL, No digas eso, contando tus anécdotas eres genial… eh. Bezos.

ALEX: Jajaja, Te has animado, eh… qué bárbaro! Jaaj Le has dado un toque genial, me ha conseguido intrigar a mi y todo, y me lo leí de un tirón….Mira que tienes facilidad para escribir, y no te da pereza ni nada…. Genial. Gracias y Bezos.

STANLEY, bueno, como siempre, son los lectores los que mejoran mis chorradas, cari. Eso si que es un placer. Bezos.

LA GAVIOTA: Bueno, cari, la vida es todo sexo o no es nada, jajaaj Bezos.

Bell dijo...

pensaba dedicarle un rato pero ya Alex lo ha resulto divinamente, así que a otra cosa mariposa,
Regadera, regadera, riegame el huertoooo.
jajajajaja

Rosa dijo...

MadremíaAlexpordios!!!! jajajaaja, que ímpetu.

Bueno, yo es que como ahora como soy la poetisa Rosa pues no puedo dedicarme a la novela como si tal cosa. A ver si coincidimos en otro momento en el que escriba de nuevo en prosa jajajaja.

Muy bueno tu relato Thiago, me has producido hasta a mi una erección, jajajaja, y ese final, pordios que morboso, quién lo asesinará??.

Besitos coraSón.

Paco dijo...

Esto huele demasiado a Toni Romano :) verás como se te eche encima la SGAE :)

Voy a pasarme por el blog que recomiendas.

Bicos

tatojimmy dijo...

Me le quedé mirando. Intentaba discernir sus verdaderas intenciones. No moví un solo músculo. Empecé a pensar que esto iba a ser una partida de ajedrez. No pensaba darle ninguna pista a mi inesperado contrincante. Eso sí, mi erección creció un poco más. No puedo evitarlo, me gustan los hombres malos. Y mi intuición detectivesca, me decía que esta maravillosa criatura, era un chico malo.
Él tampoco hizo ningún gesto después de soltar su pregunta. Seguía con sus piernas cruzadas. Seguía con su mirada posada en la mía. Era un duelo. Los dos mirándonos, estudiándonos.
- Le invitaría a un whisky, pero precisamente hace un rato, me bebí el último trago.
Para darle fuerza a mi aseveración giré un poco mi silla, para poder coger la botella de whisky que reposaba allí desde hacía una eternidad. La levanté muy despacio y se la mostré. Iba a dejarla caer otra vez en la papelera, pero me lo pensé mejor y la dejé encima de la mesa.
- Le invitaré yo a un trago, entonces.
Y muy lentamente, sin dejar de mirarme, metió su mano en el bolsillo de la chaqueta, y sacó una petaca, que parecía de plata. Alargó el brazo para acercármela.
- Después de Vd. – le indiqué.
Esbozó una sonrisa, y tomó un largo trago. Después me la volvió a acercar. Esta vez sí, me estiré y la cogí, y pegué un largo trago. Era buen whisky, no el matarratas que yo bebía.
- Dígame, Sr. Vicente, una razón para que no me levante, y le eche a patadas a la calle.
Tardó en contestar. Recogió con parsimonia la petaca que yo había dejado sobre la mesa, y le volvió a pegar otro trago. La guardó en su bolsillo interior, y posó otra vez su mirada penetrante e inexpresiva en mis ojos.
- ¿Por qué le interesa lo que pueda contarle?
- No ha captado mi interés en ese aspecto.
- ¿Por qué quiere llevarme a la cama?
- En eso sí ha captado mi interés – le dije sonriendo.
- ¿Entra dentro de sus honorarios?
- No, eso sería un extra.
Sonreímos los dos. No recuerdo haber sonreído con tanta falsedad en mi vida. Tampoco recuerdo haber visto una sonrisa tan falsa como la de ese joven.
- ¿Va a pagarme porque averigüe quien me va a asesinar?
- Por supuesto.
- No creo que se lo pueda permitir.
- Pruebe.
- 20.000 Euros. Más extras.
- Ahora le firmo un cheque.
Hace apenas unos minutos, estaba con mis pies sobre la mesa, acabando el último sudoku. Mi vida futura apuntaba a un uniforme de vigilante jurado de un Carrefour cualquiera. Ahora tenía delante de mí, un polvo, y un cheque de 20.000 euros. ¿Por qué no diría 30.000 Euros?
Firmó el cheque, y se estiró para acercármelo a través de la mesa. Lo recogí, y miré con sorpresa que lo había extendido por 25.000 euros. No moví un solo músculo de mi cara para mostrar ni sorpresa ni alegría. Él guardó su talonario, sin hace ningún comentario.
-Antes de cobrarme el primer extra, deme datos para poder investigar. Mejor, dígame, ¿Qué le importa lo que me pase a mí?

.../...

tatojimmy dijo...

.../...
- Yo creía que un detective sagaz, no necesitaría nada para poder investigar. Un profesional como Vd. reputado y famoso, se ha tenido que crear muchos enemigos a lo largo de su carrera.
Por mucho que le miraba, no lograba discernir si se estaba burlando de mí, o creía lo que estaba diciendo. Pero me daba igual. Tenía un cheque en el bolsillo, y un polvo a la vista. Era el momento de cobrarse el polvo.
- Ya que tiene esa confianza en mi sagacidad, creo que es el momento de cobrarme el primer extra. En este campo, mi fama me precede también, Sr.Vicente.
- Dice verdad, Sr. Losada. Pero tuteémonos, si te parece.
- Después de cobrar el extra, si no le importa. El respeto en la cama es fundamental.
Y sonreí de medio lado. Él me correspondió, a la vez que se levantaba de la silla, y comenzaba a desnudarse.
- ¿Aquí va a ser el pago?
Ya estaba completamente desnudo. Desnudo era todavía mejor que vestido. Tenía las curvas perfectas para mi gusto. El pelo justo. Y ese toque de maldad que desnudo se acentuaba. En ningún momento demostró sentirse cohibido por su desnudez. Ni se dejó llevar por esa tendencia que solemos tener los hombres, de intentar taparnos al estar desnudos delante de alguien que encima, está vestido. Estaba seguro de su cuerpo, estaba seguro de él.
Di la vuelta a la mesa, y me acerqué lentamente. Cuando llegué a su altura, cogí su cabeza por detrás y la acerqué bruscamente hacia la mía. Busqué su boca, y le besé sin delicadeza. Apretando su cabeza contra la mía. Agarrándole del cuello, Hasta dejarle marcados mis dedos.
- Por ahí. Es un jergón destartalado, pero servirá. Acomódate, no tardo ni un segundo.

_____

Hacía tiempo que no echaba un polvo como ese. El chico, estaba bueno. Y le gustaba el sexo duro. Como a mí. Ahora descansaba a mi lado, mientras yo fumaba mi penúltimo Ducados. Estaba de espaldas, de medio lado, mostrándome en todo su esplendor sus magníficas posaderas. Estaban rojas, de la última tundra que le di en ellas. Le gustaban los azotes, o si no le gustaban, no dijo nada. A mí si me gustaban. Y como me cobraba un extra, disfruté de ellos.
Escuché en la otra habitación mi móvil. Una llamada. Dos tonos, y silencio. Me sonreí.
El Sr. Vicente, se desperezó. Al final no cambiamos el usted por el tú. Era más morboso llamarse de Vd. Sobre todo mientras le cabalgaba, a la vez que le golpeaba los cachetes de su culo. Él gemía. Pedía más. Y yo, complaciente, le di más.
Me miró desafiante.
- Creo que me cobraré otro extra hoy
Sonrió.
- Antes debo ir al W.C. Una ducha.
- Que finos son Vds. a veces. Salvo en la cama, claro.
Se levantó y salió de la habitación. Tardó casi diez minutos. Se habría entretenido en mirarse la cara, pensé. Mi barba de 4 días, había hecho una escabechina en su suave piel. No le besé precisamente como una ursulina.
Ya volvía. Me quedé sonriéndole un poco sardónicamente, por cierto. Con ese aire de quien controla la situación.
El me miró, y sin decir palabra, levantó su mano derecha. Apenas tuve tiempo de girar sobre mí mismo y tirarme al suelo, cuando sonó el primer disparo. Mientras caía al suelo, metí la mano debajo del colchón para sacar mi pistola 9 mm. Sonó otro disparo.
.../...

tatojimmy dijo...

.../...
Este me rozó el brazo izquierdo. Cuando di contra el suelo, me giré rápidamente, y disparé. Y volví a disparar. Y otra vez. Él no se esperaba que tuviera una pistola, y no hizo nada por esquivar las balas. Las tres le dieron en el pecho. Cada una le produjo un estertor en el cuerpo. Agitaba las dos manos, con cada impacto. Me fijé que en una mano traía su chaqueta de Armani. Qué desperdicio. Se había manchado completamente de sangre. Me miraba con cara de sorpresa. Fue cayendo a cámara lenta. No dejaba de mirarme. Pero ahora su mirada era distinta. Sorpresa. Y pena.
- ¿Por qué acortaste el juego, Arturo?
Me había incorporado. Estaba él en el suelo, recostado contra la pared, al lado de la puerta. Yo estaba ya a su altura. Seguía llevando mi pistola.
- Me asusté.
- Me hubiera gustado cobrarme otros extras, antes de matarte.
- Eso es lo que me asustó. No… no creí… nunca pensé que me fuera a pillar de ti.
- Te dije que mi fama me precedía. No me creíste.
Arturo sufría. Apenas podía ya respirar. Algo de sangre salía por su boca.
- Tendré que llamar por tu culpa otra vez a la señora de la limpieza. Todo son gastos, Arturo. Te debía haber pedido más dinero.
Sonrió. Después dio un cabezazo hacia la izquierda. Y se resbaló hasta quedar grotescamente tumbado en el suelo, con el cuello incómodamente girado y apoyado en la pared.
- Te diría que cogieras otra posición, que te va a doler el cuello después, pero me acabo de dar cuenta que ya no te va a doler nada, Arturo.
Siempre me gustan estas bromas sin sentido y macabras. Sin un poco de humor, la vida se haría insoportable. Esa era una de mis máximas.
Me di cuenta de que mis manos temblaban, ahora que eran conscientes de que ya no debería ponerse en tensión. Cogí su chaqueta, y busqué la petaca. Y acabé de un trago, con todo el whisky que quedaba, mientras me prendía el último ducados del paquete.
_____

Llamé a la puerta.
Salió el mayordomo a abrirme.
Me miró con desprecio. Revisé mi indumentaria, y la verdad no era la más adecuada para ir a ver al Presidente del Banco Pirec. Pero había confianza, pensé, es un buen amigo. Y sonreí por toda la ironía que llevaba ese pensamiento.
Después de unos minutos de espera, me acompañó a su despacho.
No se levantó para saludarme. Pensé que el recibimiento iba a ser más cálido. Pero me equivoqué.
- No esperaba tu visita.
- Ya imagino.
No me senté. Me entretuve en mirar las estanterías, llenas de libros de coleccionista. Primeras ediciones. Antiguallas, que no se podían leer sentado en la taza del water, por si se estropeaban. ¿Para qué servían entonces?
-. No tengo todo el día.
Le lancé el paquete que llevaba en la mano, sobre la mesa.
Me miró interrogándome con la mirada. No le contesté.
Al final se decidió a abrirlo. No dejé de mirarle, quería ver su reacción. Sacó la chaqueta de Armani de Arturo. La reconoció al instante. Vio la sangre. Me miró esta vez con cara de odio. Pero estaba acostumbrado. Hacía años que me miraba así, desde que intenté meterle en la cárcel porque estaba haciendo negocios sucios a través de su banco. Y había matado a un amante mío, un chaval maravilloso que tuvo la mala suerte de cruzarse sin darse cuenta en uno de sus negocios. Pero no pude demostrarlo. Para mi frustración, el crimen de ese chico quedó impune.
.../...

tatojimmy dijo...

.../...
Él intentó destruirme, pero en eso falló. Aunque me arruinó.
- Has vuelto a fallar, Antonio. No has conseguido matarme. Y me has vuelto a fastidiar un polvo encima.
- No sé de que me hablas.
- Sí, lo sabes. Arturo Vicente, era un sicario tuyo.
- No tienes pruebas.
- Tengo el cheque.
- No sé de que me hablas.
- Sabes, a veces ser famoso tiene sus problemas. Y ser tan cuidadoso con la vida privada – mientras decía esto, saqué un ejemplar de Pronto del bolsillo. Era de hace unos meses.
- La vida tiene estas casualidades. Estaba haciendo yo los pasatiempos y para descansar un rato la mente, le di una vuelta a la revista. Me repugnan estas revistas… pero… y fíjate que, minutos antes de entrar ese adonis que me enviaste, vi esta foto. Eras tú, de frente, sentado en una terraza con un chico de pelo largo.
- No sé que tiene que ver…
- Pues que ese chico era ese adonis.
- Eso no prueba nada, y tú lo sabes.
- Yo sé que fuiste tú quien le contrató.
- ¿Y qué? Tú siempre sabes mucho, pero no pruebas nunca nada.
- Touché. Menos mal que esta vez me llevé un buen polvo.
El Sr.Aguirre levantó la vista. Otra vez esa cara de odio. No me había equivocado. No pudo resistir follar con él. Eran amantes. Lo decía su mirada.
- Se lo pasó bomba. Me lo dijo de hecho. El pobre no había tenido un polvo digno desde hacía muchos meses, me contó. Era guarro el tío. Y le gustaba el sexo duro. Fíjate que se me hinchó la mano de tanto darle azotes... que bonito color tenían sus posaderas después... y se comió...
No pudo resistirlo más. Vi como se movía con decisión y cogía un abrecartas que tenía sobre la mesa, y me lo tiró. Me agaché rápido, esquivándolo. Se quedó clavado en la librería.
Me incorporé como si nada, y me dirigí hacia su mesa. Él se puso en tensión, pensaría que le iba a pegar. Me senté en una de las butacas que tenía delante.
- Parece como si tuvierais un lío. No me digas que le querías.
- Una vez conocí a un chico. Unos veinte años.
Ahora era yo quien se había puesto tenso.
- Era moreno. Guapo. Unos rasgos difíciles de encontrar, por su perfección.
Se recostó sobre su silla, y empezó a mecerse de derecha a izquierda muy lentamente. Se notaba que quería regodearse con lo que me iba a contar.
- Se llamaba... espera que me acuerde... Iván. Tenía una melena corta, desordenada... eso le hacía mucho más atractivo todavía.
Hizo una pausa en su narración. Quería que me enterara bien de todo, que prestara atención, que me pusiera más y más nervioso. Y lo estaba consiguiendo. Cerré mis manos sobre los brazos de la butaca.
- Le recuerdo en ese local de la c/ López de Hoyos, colgado de una cuerda del techo, por las manos. Desnudo. Que bonito hacía su culo ahí. Tenso. Tenía tu misma ironía. No se dio cuenta que no era apropiada para la situación. Al quinto puñetazo en su cara empezó a pensar que no tenía mucho por lo que sonreír. Se meó y cagó ahí mismo. Creo que ahí fue consciente de que iba a morir. Recuerdo como le quemé sus pezones con un hierro incandescente. Y como luego se lo metí por el ano, después de follármelo unas cuantas veces. En 5 días dio tiempo a muchas cosas. Mis chicos la gozaron también.
Las venas de mi cuello parecían que iban a estallarme. Mis dedos apretaban con todas las fuerzas de que era capaz el brazo de la butaca.
.../...

tatojimmy dijo...

.../...
- Sabes, Jesús, lo que cambia una persona en poco tiempo. En 5 días, de esa belleza, de esa altanería que le daba su amistad contigo, huy que erais novios, perdona... al gesto grotesco con el que le tiraron mis chicos en el vertedero. Y tenía buen miembro... cómo sangr...
- ¡Hijo de Puta!
- ¿No quieres saber como murió? Creo que la gozó, porque seguro que fue el mejor sexo que tuvo. ¿No te gusta el sexo duro?
- Él era inocente. No tenía nada que ver con nuestras...
- Siempre pensando que puedes decidir que tiene que ver o que no. No te das cuenta que siempre perderás, porque eres un perdedor.
- Eres un Hijo de la...
El Sr. Aguirre levantó su mano para indicarle que se callara. No sé por qué le hice caso...
- Fue un valiente. Iván fue un valiente. Y tenía un culo...
No me pude contener, y me lancé sobre él. Salté sobre la mesa de su despacho y le agarré del cuello. Caímos los dos al suelo. Él intentó escaparse, pero no pudo. Yo seguía apretando...
De repente unas manos tiraron de mí. Primero fueron dos, luego varias más. Yo luchaba por liberarme. Quería matar a ese cabrón. No volvería a joder a nadie más. No quería que sus esbirros me impidieran joderle por una vez a él.
Tarde un rato en darme cuenta que los brazos que me sostenían eran de la policía. Pero daba igual. Yo seguía luchando. Quería matarlo. Aunque me costara la cárcel. De todas formas, la vida perdió parte de su razón cuando ese perro encontró el cadáver de Iván. Estaba destrozado. Le habían machacado de todas las formas posibles.
Noté una bofetada. Me quedé quieto, sorprendido. Centré la vista, y vi al Inspector Velludo Oso. Le conocía hacía muchos años. Le podría considerar como un amigo. Aunque ese concepto nunca lo he tenido muy claro. Me dio otra torta.
- ¡Vale! Ya estoy bien.
- Así está mejor.
- Inspector, espero que le detenga por agresión.
- ¿Ha agredido a alguien este hombre? – le dijo el Inspector con un poco de sorna – No perdamos el tiempo, Sr. Aguirre, queda detenido. Por dos asesinatos. El de Iván Flores Ferreras, y el de Arturo Vicente Martín.
- ¿Usted sabe con quien está hablando? Tardaré unas horas en volver a mi casa, y se va a acordar de esto. Su carrera ha acabado.
El Inspector le miró por encima de sus gafas. No hizo ningún gesto.
- Agentes – dijo volviéndose hacia dos uniformados que estaban en la puerta – procedan.
Se acercaron y le leyeron sus derechos. Le pusieron las esposas, y le llevaron fuera.
- Salgamos. Dejemos la científica haga su trabajo. No pises esa chaqueta, Fernández.
Se enfrentó conmigo.
- ¿Estás bien?
- No joder. No lo estoy. Le mato... te juro que le mato...
- No merece la pena. Déjalo de nuestra cuenta. Ah, y gracias.
_____

.../...

tatojimmy dijo...

.../...
- Le pudo sus ganas de vengarse de ti.
- Sí. No pudo dejarlo estar.
- Tú tampoco lo dejaste.
Me quedé un rato en silencio.
- Ha sido al único hombre que he amado de verdad.
Estábamos sentados en un café. El Inspector tomaba un café con leche. Yo, un whisky doble.
- No he visto a nadie que esperara tantos meses a que vinieran a matarle.
- En realidad años. Pero es cierto que fue hace unos meses cuando puso en marcha la maquinaria. Tuve que picarle un poco.
- No estoy seguro de que quiera saber todos los detalles.
- Solo tienes que olvidarlos cuando te levantes.
- No, mejor no. Solo un par de cuestiones que me intrigan. ¿Cómo supiste que este chico era quien te iba a matar?
- Le vi en la revista. Eso es cierto. Es un sicario muy cotizado.
- Pero si no se parece en nada. Y está de espaldas.
- La marca del cuello. Debajo de la oreja. Es un tribal. Es su marca. En el mercado de los asesinos a sueldo es conocido por él.
- Sabes más que yo de asesinos a sueldo.
- No es tu departamento.
- ¿Y el dinero?
- Fue fácil. Tengo un confidente en el banco. Le mande un SMS y el cheque por fax, antes de acostarme con él.. Lo cobró inmediatamente. Y el dinero lo transfirió a una cuenta segura.
- ¿Y eso de que investigaras quien te iba a matar?
- No lo sé. Me hizo gracia. Posiblemente fue porque ese chico, Arturo, en parte quería que le descubriera. Me imagino que el Joputa este, le tendría bien cogido de los huevos. Tenía muchas cicatrices y golpes. Al Sr. Aguirre, a ese sí le gustaba el sexo duro. Y dominar. Y pegar. Y no le gusta pagar.
Nos quedamos los dos en silencio.
- Sabes, encontramos fotos de Iván.
- Me imagino.
- ¿Sabías que existían?
- Sí. Uno de sus hombres me lo contó. Pero eso es mejor que no te enteres.
- Mejor. Tengo la impresión que debería abrir otro caso de asesinato cerrado en falso.
- No hay comentarios – sonreí.
El Inspector sacó un sobre. Lo puso sobre la mesa.
- He sacado unas copias. No sé si quieres verlas.
Alargué la mano y cogí el sobre. Lo abrí.
...
...
Lo volví a cerrar.
- No quise ver el cadáver entonces. No podría soportarlo. Gracias de todas formas.
- Estas fotos serán su condena.
- No sé como siendo tan gilipollas, no le pillamos antes.
- Nos faltó tranquilidad.
- Me voy Carlos. Perdón, Inspector Velludo. Saluda a Carmen.
- Una cosa – me agarró de la manga cuando me iba.
- ¿Y la pistola? La encontramos en la librería.
- Ahí estaban las fotos ¿verdad? En uno de sus libros antiguos.
- Si. Había fotos de más chicos. Estamos investigando. ¿Quién te ayudó con el cadáver del matón?
- Perdona, pero ese chico me ha guiñado el ojo. Seguro que se le ha metido una pestaña en el ojo. Voy a ayudarle.
Y le hice un gesto con la mano de despedida.
Me acerqué al chico. Veintitantos, pelirrojo, rellenito.
Ahora está en mi cama. Ha estado bien. Por primera vez desde hace muchos años, he tenido un sexo tranquilo, relajado. ¿Me habrá robado el corazón?
Vaya, llaman a la puerta. Quizás sea alguien a encargarme un nuevo caso. Estará bien trabajar para alguien. Ya estoy cansado de trabajar para mí.
¡Que bueno está el pelirrojo! La puerta está semi-abierta y veo su culo mientras duerme. Y esos muslos extraordinarios.
Voy a abrir. Habrá que ganarse la vida.
Vuelven a llamar.
- ¡Voy!

Thiago dijo...

jaja Tato ya veo que lo has colgado aquí, jaj Sin duda este es el post con los comentarios mas largos que jamás se han escrito.

Me encanta tu version tb., has creado una intriga y una atmósfera genial, jaaj Que lástima que no sea mio, ajaj Bueno, yo tb. había ya preparado un post para colgarlo, que es una pena que se quede aqui solo en forma de comentario, aunque no sé aún cuando lo subiré que se me acumula el chollo, jajaa

Bezos.

alex dijo...

Genial, vaya vuelta que le has dado. Hasta yo quiero matar al banquero. Jajaja

Tato, siempre sorprendiendo.

Besos

Thiago dijo...

Verdad Alex, jja Vaya dos, me admira el humor que teneis. No estoy seguro de que si fuera al contrario yo me encontraria con ganas.. Asi que MUCHAS GRACIAS A LOS DOS...


Bezos.