Como todos los días al terminar el entrenamiento en la ciudad deportiva por la zona norte de la ciudad, se dirigió a la estación de tren cercana, engañándose a sí mismo mientras pensaba que aquella sería la última vez. Realmente tenía que tomar el cercanías que le llevaría a su barrio, en el extrarradio; pero no era allí a dónde dirigía ahora sus pasos. Siempre encontraba un rato para acercarse a la gran estación central y buscar en los baños a alguien que llevarse entre las vías.Era una joven promesa del fútbol, con un aspecto llamativo que le daba su larga caballera rubia, y su más que curioso parecido con otro famoso futbolista ya consagrado. Solo era cuestión de tiempo que triunfara. Formaba parte de una buena generación, - una quinta la llamaban- de adolescentes muy bien dotados para el juego del balón. Formaban una piña, dentro del campo y en el vestuario también. Pero era esa familiaridad y amistad entre ellos, esa familiaridad con que se vestían y desnudaban al terminar los entrenamientos, la facilidad con que se bañaban desnudos y juntos, jugueteando con el jabón, azotándose con la toalla, todas esas actitudes tan masculinas, las que le tenían trastornado y guiaban sus pasos a esta conocida zona de cruising de la ciudad.
Contactar con alguien allí le resultaba extremadamente fácil. Y siempre encontraba con quien desfogarse al empezar la noche, descargando así la excitación que la convivencia con sus compañeros le había producido y apagar aquel fuego que le consumía por dentro. Su cuerpo joven pero musculado y su aspecto de adolescente andrógino, le proporcionaba un encanto irresistible para todos los viciosos asiduos de aquella estación. Apenas hablaba con ellos, no les besaba, solo quería que le penetraran; nada más le interesaba de ellos. Se ofrecía así como una puta ansiosa por terminar pronto aquel intercambio de fluidos que le repugnaba y le resultaba, al mismo tiempo, tan necesario. Allí, con los pantalones de deportes bajados sobre las botas de jugar, y con las espinilleras aún puestas, con la camiseta levantada sobre su cabeza, ofrecía su ano a desconocidos, y les chupaba sus anónimas pollas para lubricarlas antes de que se las insertaran bruscamente. Algunos, aunque no lo dijeran, parecían ya reconocerle y se asombraban de poseerlo allí mismo, al aire libre y al caer la noche, pues su mirada asombrada no exenta de orgullo por la conquista asi lo dejaba ver. Pero a él no le importaba, sabía que pronto tendría que terminar con aquello, que no podía durar, que llegaría un momento que no podría permitirse estos desahogos que tanto necesitaba. Aunque en realidad, nunca debería haber iniciado ese juego maldito que amaba y odiaba al mismo. Estaba decidido a triunfar como futbolista, y su vida estaría pronto bajo los focos de la fama, ya nunca podría volver a entregarse así sin poner en peligro la suya propia y la del equipo blanco en que militaba. Triunfaría aunque para ello tuviera que renunciar a su verdadera naturaleza, al amor, y a aquel sexo desgarrado que tanto necesitaba.
Todo eso pensaba mientras su pareja se acomodaba en su cuerpo, ya demasiado excitado como para disfrutar del encuentro. Eran tan frustrantemente rápidos y desprovistos de todo encanto estos intercambios, siempre bajo el signo de la improvisación y la clandestinidad, bajo la luz mortecina de las farolas de la estación y el olor a hollín de las locomotoras. Sabía que de allí nunca saldría nada positivo, y que con cada uno de aquellos encuentros, su amor quedaba cada vez más lejano..., en aquellos vestuarios que había dejado hacía un rato, permanecía el cuerpo amado de aquel compañero que deseaba hasta la desesperación, pero que nunca sería suyo. Solo despertó de su ensoñación, cuando aquel desconocido que estaba tomando posesión de su cuerpo, soltó su blancuzco chorro pegajoso, al tiempo que le soltaba la frase que nunca quería tener que oír – Oye, tú eres G… ¿verdad?
Nota: Culquier parecido con la realidad es pura coincidencia. El post está basada en una leyenda urbana trasmitida oralmente y que, por razones obvias, no ha podido ser contrastada por el autor.
18 comentarios:
Oye... Me encanta cuando escribes, lo sabias?
Gracias por la entrada guapo!!! Ojala tengas tiempo, o inspiración para escribir mas a menudo algun relato, trate de lo que trate.
Sabes tratar cualquier tema con la misma elegancia, asi que se que será genial, indiferentemente del punto de vista que enfoques la historia.
Un abrazo chulo!
¡¡Holaaaaaa sikiyouuu!!
Bueno esto no sabía donde ponértelo xDDD y como en el resto de comentarios me lié a comentar acerca de lo escrito pues lo pongo aquí ahora xDDD era solo respondiendo al comentario que me dejaste,lo que te comenté de que no sabía como poner en el título del post para que al poner el ratón y clikear fuera a mi blog como la gente hacía me refería al blog de cagarrutiblog,que en los post todo el mundo pone el título enlazado a su blog cosa que no sé como se hace XDDD
un besoteeeeee!!!
que me voy a mumir que desde las 11 que me levanté no he parado y son las 3 y pico de la mañanica jaja un día de estos me compraré un cuerpo nuevo porque vaya tela...jajaja mas que nah por tener otro de repuesto jajaja
'ta q quien será G
no sospecho de nadie
:O Mola... y muy poético eso de buscarse a alguien que tirarse entre las vías... es como destructivo.
Refinitivamente, escribes mejor :_) Me refiero a que tienes la misma gracia que en los comienzos, pero ahora, me ha parecio que... cari, el de las reseñas eres tú.. yo te noto más maduro jajaja y por eso me gustas XD XD
Besos de equipo blanco... y fijaté que lo de los carrrcetines futboleros tienen un punto... a mi modo de ver mucho más que las medias... que, qué raro es el mundo, Thiago jajaja
Jejjejejeje, en tu línea, Thiago. Sexo y fútbol buen tándem....
muy xulo el relato,ya e vuelto postear esque ando liadisimo entre la uni y el cilo superior jajajaja
muaks
Que gusto leerte niño. Que bonita unión de palabras has conseguido en este relato, y que bien has descrito esa especie de pulsión autodestructiva. Sí señor!!
Un besazo.
Es como un quiero y no quiero. Es un deseo de hacerlo, pero que luego no te llena, es un verdadero cacao mental, que no sabes como solucionar.
Un beso cielo
Una historia muy tierna, pero a la vez triste para el personaje, al desahogar su amor con desconocidos, y no conquien ama de verdad. Besos.
me hubiera sentido algo identificado si q es el prota no hubiera sido pasivo
Una historia tan real como la vida misma,tal vez la historia de Pe Guardiola en su juventd...¿este no era gay?¿o es una leyenda urbana?
Besos
OH Thiago, te acabo de ver en un autobus!!!! :D
Besosssss
Se me ha adelantado Brilli, pero yo no iba a decir el nombre por discreción, jeje. A fin de cuentas, es una leyenda urbana, todo el mundo tiene un amigo que tiene un conocido que se ha topado con el muchacho en sitios de cruising.
....aunque por la descripción, (rubio, melena, etc) se me ocurre que podría ser otro G. que va de monísimo y peinadísimo, no sé yo si de ese se cuentan leyendas...
Z's
jaja Theodoro, he oído lo del que dices tú y Brilli.... Pero la cosa va mas por este último que te imaginas... El que va de divino... jjaajaj Y hasta aquí puedo leer.
Bezos.
¡Hola Iago!
JO, me ha dejado triste tu relato (¡qué bien escribes jodio!). Es una mierda esto, que para triunfar, tengas que esconder tu orientación sexual, él no hacía nada malo, era deseo sexual.
¡Un beso!
MIGUEL
cuando te pones a escribir, escribes muy bien :-) precioso relato...
Aunque me imaginaba en la última frase algo así como ¿Oye, tu eres Thiago, verdad? jajaja
Bezos nevados
jaja Adrianos, muchas gracias... eh. aunque escribir, lo que se dice escribir no paro, jaja. Y no, no puedes leer esa frase pq no era autobiográfico, jajaj que frio, no? y que incomodo, jaja Y yo nunca jugué en el Real Madrid, jajaja Bezos.
Yo por un instante pensé que era autobiográfico por lo de futbolista y rubio, pero como mencionas una G ya me quedan dudas jajaja
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