lunes, 21 de septiembre de 2009

TOPIARIA

Topiaria: Arte del recorte de arbustos
en formas figurativas o geométricas
.


Le conocí en el Jardín Botánico en una soleada tarde otoñal. En seguida me di cuenta que no me quitaba ojo, pero me cuide mucho de decírselo cuando me abordó, dejándole creer que había sido él quien había llevado la iniciativa. Empezó a explicarme las distintas variedades que allí se podían estudiar con una naturalidad asombrosa, como si me conociera de toda la vida y fuera el maestro que yo necesitaba. Yo le dejé seguir aquella encantadora charla que sólo cesó bruscamente entre las sábanas. No llegó a saber que yo había propiciado aquel encuentro. Desde aquella primera noche empezamos a vivir juntos.

Él decía que me amaba pero yo sentía que, simplemente, le pertenecía. Siempre supe que me quería a su lado como uno más de los adornos de su vida, pero tampoco yo necesitaba su cariño. Era otra cosa lo que yo necesitaba. Todo a su alrededor era bello. Bello y caro. Lo que quería lo compraba. Y compraba con un gusto exquisito, solo le gustaba lo mejor. Y allí entraba yo. Yo en aquella época también era así, bello y caro. No me privaba de nada, puesto que él derrochaba el dinero a manos llenas. Cualquier capricho me era permitido, y todo era poco para mantenerme a su lado.

Éramos la pareja perfecta. Él, el escritor de éxito, que se disputaban todas las editoriales. Sus novelas se vendían antes incluso de que fueran escritas. Yo estudiaba jardinería. Formábamos un tándem ideal que prestigiábamos, con nuestra simple presencia, cualquier fiesta o reunión en la que nos presentáramos. Nuestra elegancia y discreción iban parejas con nuestra simpatía y la riqueza de nuestra conversación. Y las reuniones en nuestra casa, a la que sólo asistía un reducido grupo de elegidos, eran famosas en toda la ciudad.

Aquella casa de dos mil metros cuadrados, edificada sobre el acantilado por el mejor arquitecto de la ciudad, tenía aquel aire moderno y cosmopolita que sólo se podía contemplar en las más sofisticadas revistas de arquitectura. El mobiliario era mínimo pero selecto. No entraba en nuestra casa ni un mueble que no fuera de autor. Y en las paredes se colgaban pocos pero grandes cuadros de los mejores artistas de siglo veinte. Teníamos un garaje para diez coches y dos piscinas: una interior y otra al aire libre.

Aunque lo que realmente resultaba llamativo era el jardín. Un jardín zen en el que todos los elementos se situaban en su lugar natural, produciendo una imagen elegantemente fría, pero relajante al mismo tiempo. Y en el invernadero él mantenía con primor una colección de bonsáis japoneses. Era otro mundo. Un mundo perfecto, casi feliz.

Pero el amor a las plantas que nos había unido fue, sin embargo, lo que nos separó. De pronto, empezó a cultivar unos extraños arbustos que, poco a poco, cobraban formas tan reales como imposibles, a las que él iba cortando diariamente pequeñas ramitas y brotes; de tal manera que nada perturbara el crecimiento del efecto y la figura que se buscaba. Ante mis pasmados ojos empezaron a crecer en nuestro jardín minimalista unos horripilantes ositos de peluche y elefantes verdes hechos con boj y aligustres. Cada día pasaba más tiempo en el jardín y podaba más, pero hablábamos menos. Un día empecé a ver, o creí adivinar aterrorizado, una figura que se parecía terriblemente a mi propia geometría. Y me asusté al ver la pasión que ponía en la poda de aquellas pequeñas ramitas que entorpecían la topiaria, y se mostraban reacias a crecer según sus designios decorativos. De súbito, me vi allí yo mismo, como aquel maldito arbusto de forma humana al que le iba cortando cada día una mínima rama de su libertad…

Hice la maleta y me largué sin despedir, dejándole allí, en aquel jardín, con las tijeras de podar en la mano. No pareció importarle que me llevara el descapotable. Juraría que, al mirar atrás horrorizado, y mientras él podaba las ramas más rebeldes de mi propio cuerpo, sus ojos contemplaban aquella figura con más amor del que yo había sentido jamás.

40 comentarios:

alex dijo...

Pues se me ocurren muchas cosas pero una de ellas es una historia oculta en este post. No se si será así, y a lo mejor me estoy confundiendo del todo, pero me da la sensación que salió corriendo cuando le intentaron cortar su libertad, cuando le quisieron amoldar o cincelar de una forma que el no era. Y al darse cuenta de que le iban haciendo eso, supo que era el momento de marchar.

Bueno, si no es así me dices que ablo mejor era algo mucho mas sencillo , o no?

Besos cielo

Manué dijo...

Qué bonito!! Argumento perfecto pa hacer un comic shonen ai de esos!! XD

Bezo!!

Me dijo...

mañna lo leo THI k me voy a dormir xd jajajaja
besos

Ed dijo...

Impresionante relato. Todo queda tan en su sitio que da hasta un poco de miedo. Existe tal perversidad oculta en la segunda persona, que siempre es tercera (un detalle maestro) que el propio éxito materialista lo hace convertirse en un Midas de lo inmaterial, que en vez de en oro, convierte en árbol todo lo que toca, todo lo que desea, todo lo que posee. Un argumento perfecto para un escritor genial.
Te felicito de veras. Has hecho algo muy difícil y además te ha salido.
Mi más sincera enhorabuena y muchos besos, cari.
Ed.

theodore dijo...

Yo no voy a hacer ninguna interpretación, porque el texto es tan bueno, tan bueno, que no necesita más que una calurosa felicitación.

BRAVO

Un beso grande podado en forma de beso enorme.

Stanley Kowalski dijo...

Un relato genial, muy pero muy bueno. Sin fisuras. Felicitaciones!

Muchas gracias por pasarte, amigo. Te deseo una gran semana!

BESOTES CARI.

Gary Rivera dijo...

muy buena historia!!

???? realidad o ficcion???
mmm coincido con Alex, algo oculto hay en estas lineas!!

sonia dijo...

¡¡¡¡Pero bueno!!!! ¿tu que tienes en contra de los ositos de peluche? ;)
Un placer leerte.
Un besito.

Carlos Sousa dijo...

Joer!! Que fuerte (y muy bueno).

Empezamos bien el Otoño, con inspiración.

Saudos

Ragofer dijo...

Vaya cosas que se te ocurren, a mí hasta me ha dado algo de miedo. Tiene algo así como de psicodélico.

Alijodos dijo...

Es un relato muy bonito y me ha sorprendido gratamente querido thiago...Un abrazo...

Adrianos dijo...

pues si... una historia muy buena y muy bien contada. Desde luego tienes mucho talento para escribir. Tenga o no algo oculto de tu vida, es un relato real, muy real... y como muchas veces pasa ese "escritor que quiere jugar a ser jardinero" no se da cuenta de lo que hace, absorto en lo que sus ojos perciben como bonito. Pero bueno... la vida es así y el jardinero que se va, está de nuevo libre y "tiene la vida por delante (...y la muerte por detrás)"

Sufur dijo...

No creo exagerar si digo que es uno de los mejores relatos que te he leído... me ha gustado mucho, mucho, mucho. ¡Y tiene miga!

Stultifer dijo...

Muchas veces es más fácil querer a las plantas que a las personas.

Cosechadel66.es dijo...

MI más sincera enhorabuena, Thiago...

Me ha encantado.

Carpe Diem

Chevy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
S. dijo...

ainsss yo me enamoré del osito que hay en el Guggenheim.
Cuánto amor hubo y qué poco duró!

Efter dijo...

Desde luego es para salir corriendo,no fuera a ser que de repente le diera por podar el laberinto de setos del Resplandor, y ya ya la tenemos liada!! Me ha dado miedito, en serio, jajaa.
Oye Thiago que gracias de nuevo por las molestias con mi blog!

anapedraza dijo...

Disfruto leyéndote, y este post me ha sabido a poco, ojalá hagas una segunda parte de reconciliación, o amor entre los setos hechos figuras.

Me queda un poso muy triste.

¡Un abrazote!

MIGUEL

danimetrero dijo...

Que bien escribes jodio.Me ha encantado la historia. Lo perfecto no existe sin ser imperfecto.besos, buen lunes lunero

TitoCarlos dijo...

Jo, tío! ¿Eso te ha inspirado ver el osito verde de la foto?
Eres un genio tratando el amor y el desamor. El Gala de XXI.

Un abrazote,

embrujo dijo...

TIENES UN PREMIO SI LO QUIERES PASA A BUSCARLO. MAUCKIS

Thiago dijo...

Bueno, gracias. EStos post no son muy de comentar, lo se. Pero efectivamente, como dice Tito Carlos, me lo inspiro la decoración de una plaza en A Coruña con estos arbustos con forma de animales. Alguien me dijo que eso se llamaba "topiaria" y de pensar en topiaria humana ya no hubo más que un paso, jajaja.

A mi tb. me gustaba el texto, por algo que yo reconozco que no sé hacer bien: dejar asi las cosas en el aire, que se preste a interpretaciones, finales abiertos, esas cosas que leo que vosotros hacéis con maestria.

En fin, bezos a todos.

Joaquinitopez dijo...

Me estoy haciendo adicto a tu blog, un relato precioso y que sugiere más de lo que está escrito. Por cierto, los ositos de peluche, según donde pueden ser aterradores.
En serio, magnífico, pero no quiero pensar lo que habrías hecho hablando de bonsais.

embrujo dijo...

arreglao esta eñ percance muackissss no se lo del premio me lo han esnviado y lo tenia qe compartir

Stanley Kowalski dijo...

Muchas gracias por pasarte, cari.

Besotes y te deseo una semana espectacular!

HISTORIASDEJMEC............ dijo...

YO ESTUBE AQUI........ABRAZOS......

eGeo dijo...

Puedo entrar!!!!!!!!!!!

Un beso Thiago!

Silvia_D dijo...

Iba a crear un Tiaguillo podado? jajajjaa dios!!!!

Besosssss!!!

Lola Mariné dijo...

¡vamos! que te habías enamorado d Eduardo Manostijeras, y tu sin enterarte, jajaja.

Menda. dijo...

Coño!!! El oso de Toüs....

Chevy dijo...

Es bueno, si. Me ha gustado y mucho, es original, ligero, un toque de "glamour" y tiene un montón de interpretaciones, de aquellas que hasta el autor se queda con los ojos abiertos pensando... "yo no lo he escrito por eso".

Kisses

anisezo dijo...

Por un momento pensé que era una historia triste y empalagosa... pero si te fuiste con el descapotable... el final no podía ser más feliz...!!! I love the love...!!! ;D

Zara dijo...

No es oro todo lo que reluce. Por cierto, no sabía que habías estado saliendo con Paco Umbral!! jaj Curioso gusto el tuyo ;P
Besos,xaop

betoargba dijo...

Thiago!!! Qué genialidad!! Qué bien escribes! Felicitaciones por el relato. Me encantó!

Rosa dijo...

ohhhh, el amor, el amor, el amor que a veces termina podándonos hasta las entrañas.
Que cosas, eh?
Hiciste bien dejando a ese manostijeras, y cogiendo el descapotable, ya lo bordaste.
Un beso voz bonita.

pd: hoy también se me ha cerrado el brie, aggggggggggg, pero no debe ser algo importante porque yo no noto nada, de nada.

Aïcha dijo...

Uys no me esperaba un relato asi. Pero me ha sorprendido gratamente. Un beso

Winnie0 dijo...

Sí señor Thiago...me ha sorprendido..magnífica entrada...Besos rey de la thiagosfera

weblara dijo...

Preciosa historia, me ha encantado, incluso el final, aunque sea triste.
Besucos!

Merche Pallarés dijo...

Estupendo relato. Me ha gustado mucho la descripción de la casa en el alto de un acantilado (conozco algunas así...)y el final, convertido, en una figura de jardín...del cual el jardinero se escapó. Bien hecho. Tambien he aprendido que esa técnica se llama "topiaria" (no tenía ni idea). Besotes, M.