
Este post ha sido calificado como "5 pollas"
por el autor (osea eu).
Juan Saunas fue a una de esas saunas del centro, que estaban cerca de su trabajo. Al mediodía no solía ir mucha gente, y eso le gustaba. Él quería pensar que era para evitar la comida con sus compañeros y así, entre lo que deja de comer y los ratos que pasa sudando en la sauna, ir perdiendo esos quilos de más que se le van depositando encima de su cintura.
Realmente Juan Saunas va a esas horas porque al haber menos gente tiene menos competencia para ligar. Juan Saunas siempre piensa lo mismo: hay poca gente, si; pero si alguno quiere follar aquí me encuentra a mí. Y le gusta tener toda la sauna a su disposición, pasearse por ella, de la sala de vapor húmedo a las cabinas, en pura pelota. Es un exhibicionismo absurdo, pues apenas hay nadie que le contemple.
Como casi siempre, Juan Saunas lo primero que hace es entrar en la sauna de vapor seco. Y allí estaba él. Sin duda un chico guapo, que podía ser el amor de su vida. Tenía un agradable físico, un chico tirando a delgado, con unas bonitas y largas piernas. Tenía el pelo también largo, que a Juan Saunas le recordaba a aquel guapo modelo alemán de nombre impronunciable. Solo que el amor de su vida tenía enfrente otro joven igual de atractivo que él, y parecía que ambos no dejaban de mirarse, con esas miradas inquisitivas que usan los gays, como queriendo leer el deseo del otro en la pupila de sus ojos.
Pero Juan Saunas no soltaría la presa fácilmente. Allí estuvieron los tres un buen rato sin que ninguno iniciara las maniobras típicas del ligoteo: sacarse la toalla, secarse el sudor del cuerpo, colocarse el rabo..., todo eso; sin llegar a nada. Cuando, por fin, su ya amado se levantó y salió del pequeño recinto del sudor, su acosador salió detrás, en lo que parecía una clara maniobra envolvente. Sin embargo, su nuevo amor, - Juan Saunas era un romántico en el fondo, que se enamoraba de todos los chicos con que follaba en las saunas, e incluso de algunos con los que no follaba,- volvió a entrar y, esta vez, solo; parecía que no habían ligado.
Como no aguantaba más de calor entre el deseo y el vapor de la sauna, salió un poco colorado de más, siempre al límite; pues le gustaba sudar hasta que sentía una especie de mareo de la pura necesidad de reponer esos líquidos que perdía. Juan Saunas juraría que aquel chico al que ya amaba locamente se interesaba por él, pero no quería llevarse un chasco. Juan Saunas prefería que fueran los otros los que llevaran la iniciativa, así tenía la seguridad de que a su pareja le gustaba. Arrastraba una inseguridad propia del tímido, que le llevaba a arrastrarse de sauna en sauna en busca del amor de su vida.
Más tarde lo encontró en la zona de las cabinas. A Juan Saunas le seguía gustando el chico, a pesar de que no había avanzado mucho en su deseo de amarle eternamente. En uno de sus paseos por el pasillo de las cabinas se quedó parado delante de aquella en la que su objeto de deseo parecía ver la televisión. Ese pequeño paso era un tremendo esfuerzo para Juan Saunas. Se acercó todo lo que su atrevimiento le permitió al quicio de la puerta y le pareció que el chico estaba interesado más en el porno que en él mismo. A Juan Saunas se le hacía tarde para volver al trabajo. Ir a desfogarse mientras perseguía el amor para toda la vida tenía la urgencia impuesta por las dos horas que tenía de descanso en su trabajo. Así es difícil pillar – pensó Juan Saunas- mientras se vestía para marcharse.
Pero al día siguiente decidió ir a una sauna nueva que acababan de inaugurar también por el centro. Una sauna pequeña que no le pareció gran cosa, con las salas de vapor y las duchas muy alejadas de las cabinas. Estuvo mucho tiempo solo, cosa que no le importaba demasiado. Le gustaba estar solo y, a veces, jugaba con su propio cuerpo. Solo, encontraba el atrevimiento que perdía delante de otros hombres. Pero de repente se abrió la puerta de la sala de vapor, y apareció de nuevo su amor, aquel apenas vislumbrado el día anterior, quien parecía haber tenido la misma idea que él. Le seguía gustando, cosa rara, pues Juan Saunas sabía por experiencia que el amor de su vida de hoy, normalmente no le gustaba ya al día siguiente. Incluso le parecía algo mayor que el otro día y con algo más de pelo en el pecho. Aquel chico, al que ya amaba locamente, tenía efectivamente un bonito cuerpo delgado y fibrado, con aquellas hermosas piernas que ya le habían vuelto loco. Se reconocieron inmediatamente, y las sonrisas y las miradas así lo confirmaron. Finalmente, el chico inició el diálogo.
Aquel bellezón empezó preguntándole a Juan Saunas si era el que estaba el día anterior en aquella otra sauna. Lo que halagó a Juan Saunas, pues eso indicaba que no le era indiferente a aquel chico al que ya pensaba pedir en matrimonio; aunque tampoco se quería hacer ilusiones, pues su amado y él eran los únicos habitantes de la sauna. El chico era italiano, y se llamaba Luca. Pero eso sí, hablaba un español perfecto, y la comunicación resulto sencilla. Al italiano le gustaba desenvolver la toalla y mostrar su rabo, algo que Juan Saunas no pudo dejar de notar. A pesar de lo cual, Luca le explicó que a él no le gustaba montárselo con el primero que se le insinuaba. A decir verdad, lo que le había gustado de Juan Saunas era su indiferencia. Por eso – le confesó- no había hecho nada ayer con aquel chico que le había acosado. Juan Saunas se rió con aquella historia y se encontró seguro de haber acertado en su intención de ofrecerle su amor eterno.
Salieron juntos y sudorosos de la sala de vapor. Estuvieron hablando de la propia sauna y Luca le preguntó por dónde estaban las duchas, y para allí se fue; mientras Juan Saunas, pensando en como declararía su amor a aquel joven italiano, se metió en una cabina individual, aunque dejando la puerta abierta por lo que pudiera pasar, con la toalla estratégicamente colocada marcando el abultado paquete que se le había formado en la entrepierna. Juan Saunas no dejó de sorprenderse cuando en el pasillo, apoyándose en el quicio de la puerta de su cabina apareció su ya amado, que alternaba las miradas a la masculinidad de Juan Saunas con la película porno del televisor. Así estuvieron un buen rato, cercanos, contemplándose, sin que ninguno hiciera el siguiente movimiento. Pero cuando Luca empezó a tocarse por debajo de su toalla, entendió finalmente Juan Saunas que allí había tema. La polla de Juan Sauna salió disparada entre la escueta toalla, algo que el italiano no pudo dejar de observar.
Ambos empezaron a masturbarse simultáneamente, hasta que Luca se dirigió firme hacia la colchoneta en que yacía Juan Saunas, cerrando la puerta con pestillo. Juan Saunas ya estaba ansioso, caliente y temeroso, nervioso ante lo que sabía que ocurriría. Iba a hacer el amor con el chico con quien quería vivir ya el resto de su vida. Luca se sacó su toalla mientras le daba a chupar su rabo y le musitaba al oído tímidamente, ¡yo pensaba que no te gustaba...! Juan Saunas atinó apenas a susurrar con aquella polla entre los labios que si, que tú a mí también me gustas, mientras empezaba a chupar.
Pero comerle el rabo fue todo lo que hicieron. Primero de pie y luego sentado en la colchoneta el italiano no parecía interesado en otra cosa que no fuera que le lamieran su polla. A veces le preguntaba a Juan Saunas si le gustaba su rabo o le pedía que le dijera obscenidades mientras a cuatro patas, Juan Saunas chupaba y chupaba, pero Luca se había desatendido de la de Juan. Juan Saunas creyó recordar luego que, en algún momento, le había mordido unos redondos y oscuros pezones, y besado el cuerpo del que iba a ser su marido, pero no estaba seguro. Todo se quedó en una mamada. Eso si, los dos llegaron al éxtasis simultáneamente de una manera bastante efectista entre los que parecían unos exagerados estertores. A Juan Saunas le gustó ver salir la leche de su amado gracias a las habilidades de su boca y lengua. Luego se fueron a duchar.
Al salir del local, Juan Sauna le ofreció al italiano una tarjeta con su número de móvil, sabiendo que no le llamaría. Lo que no importaba, puesto que tampoco él cogía nunca llamadas de números desconocidos. Y que encontrar el amor de tu vida es difícil cuando solo quiere una mamada, pero se fue contento, sonriendo al pensar que a media tarde, seguramente, le dolería la garganta, pero seguiría soltero.
30 comentarios:
Que de tiempo sin pisar una sauna
Muy buena Thiago
Besos húmedos
me ha encantado...me encanta cómo describes, parece mentira que casi seas periodista jajaja
jaja Lo siento, me ha quedado un poco largo y eso echa para atrás... Y, para colmo, se me ha escapado hoy cuando lo colocaba, justo que ya había posteado... jaja
Bezos.
Pues dirás que es largo pero me lo he leído entero. Muy interesante el personaje de Juan Saunas, te lo digo en serio. Deberías iniciar una larga serie de relatos y luego juntarlos. Thiago novelista, tu imagínate, el mundo se echaría a temblar.
Muy acertado lo de calificarlo como un 5 pollas, jajaja. El relato es efectivista. Qué distintos son la realidad del deseo, ¿eh? De todas maneras no me creo esos deseos de tu personaje. Me parece tan voluble como el tamaño de las pollas según el momento, jajaja. Dejas un montón de detalles en el aire, a ver quién los pilla. Anda que no eres listo. Escondes bajo la toalla lo que de verdad hace bulto, jajaja, pero no voy a ser coñazo, que mis comentarios son aburridos y para pasarlo bien y aprender de paso, es mejor leerte.
Un beso,
Ed.
jajaa Ed, por dios, no me digas tu lo de Alex ayer,que por poco lo mato, eso de que te dejas cosas en el tintero, o no llegas al fondo del asunto. Ya me salió bastante largo como para entrar en detalles. Y aunque es un relato digamos "verista" tampoco quieo que sea porno total, jajaja.
B.Lee, la verdad es que he pusto Nº1 pq pienso seguir contando estas visitas ocasionales de JUAN SAUNAS esos centros, como cuando se va a un zoo, y se encuentra -en su cinico romanticismo- con la gente mas variopinta... Bezos.
Pues yo tbm me lo he leido y por mi mente han pasado un montón de cosas. Mira que podemos ser tontos muchas veces, que no nos damos cuenta que algunos tíos solo quieres follar y follar. A mi me pasa tbm alguna veces, que vea a un chico y me lo imagino pasando la vida con el (claro, si me lanzara a decirle algo, jaajaj), pero en cierta medida me pasa eso. Lo primero que pienso es ¿será este?
No muy recomendable las saunas para los enamoradizos.
Besos cielo
jaja Alex, que si, eh... que si. Que te puedes enamorar en una sauna o en misa, o en la consulta del psiquiatra, jajajaa. No tiene nada que ver. y si no te enamoras al menos echas un polvo, jajaja
Bezos.
jajajaja chesss recontra escalofriante!! Yo todos los sabados luego del gym voy al sauna!
Y es muuuuy relajante!!!
¿Un italiano que solo quieren que le chupen la polla? Diría que me parece inaudito si no fuera porque el 95% de los italianos que conozco son así..
jaja en serio lo dices Sufur? jaja pues no tenía ni idea que fuera algo tan corriente, jajaja Me ha encantado tu intervención. Bezos.
Gary, y qué? cuentános que hacen "los demás" en las saunas.. jajaa
Bzos
Dile a Juan que se vaya a la calle Norte (Metro Noviciado), y que se deje de adelgazamientos y vapores. Que lo que se va a la sauna es a lo que se va. Y encima ésta es muy grande.
Ains!! A mí me dan miedo las saunas, igual que los cuartos oscuros, vamo! y que el italiano no se digne ni a tocarle la churra, dejeluego!! Yo me levanto y me voy ¡diigooo! Mu chulo el relato! :)
BEzo!
Las saunas me marean muchisimoooooo y eso que todavia no he ido a una (ni pienso hacerlo que ahi dentro hace calor)pero está interesante el texto :P (aunque sigo odiando las saunas XD)
Besous!!
Y para tu información, cariño mio, me he levantado como un campeón a las 12 de la mañana :P
Odio que algunos tíos vayan de "yo soy el macho y tú mi putita", es como le dije a uno "te recuerdo que vas buscando polla y no chocho, así que no te pases". Me ha gustado mucho el relato, eso sí.
Querido...
Que gran sorpresa dejas entre ver entre lineas, yo pensé que te llamabas Santiago, pero Oh! Sorpresita!!! te llamas Juan, bueno Albricias amigo Juan, ya encontrarás el amor, entre sauna y sauna
Bueno, en cuanto al texto interesante, el perfil psicológico del protagonista es muy marcado, entre lo siniestro y lo absurdo, entre lo patetico y lo patológico... en fin, un scanner de muchos hombres que andan por ahí suspirando cada que ven una cara bonita y se montan en una pelicula tremenda!
un abrazo mi Juan!
(jajajaj)
jajaa no, no Potter, yo me llamo IAGO, I-A-G-O, que en el idioma gallego no existe la "y".
Juan Saunas es un arquetipo, como el de "Juan Español" o "Juan Perro", jajaja por eso elegí ese nombre para mi prota...
Bezos.
Ahhh... y ese es tu prototipo de tímido??... Me vas a tener que conocer a mi... jajaja.
Muy buena la historia... suele ocurrir bastante seguido, son de esas cosas que solo parece sacar de la cotidianidad un par de palabras bien organizadas.
Salu2
Hilando fino como de costumbre, (Th)Iago. Enhorabuena. Bien escrito, con un curioso vaivén de tiempos verbales, y un retrato agudo de una personalidad que a mi me da que debe ser bastante insoportable en la vida cotidiana: caprichoso, voluble, eso que parece un romanticismo idealista no es más que un montón de pájaros en la cabeza que le cambian de rumbo con un mínimo golpe de viento (en este caso, golpe de tío visto). Eso sí, lo vive intensamente y se muere por dentro....durante 15 minutos?
Probablemente alguien así se maneja con el mismo capricho y fantasía en todos los campos, vive como un "pobrecito de mi" cuando no quiere darse cuenta que está viviendo exactamente como quiere vivir...
Ojú que rollo he soltao, como dijo aquél. Bueno, dijo coñazo, creo.
En fin, que ojalá lleguen más crónicas pronto :-)
Muakkkks
jaja Theo, supongo que lo de "los tiempos verbales" es un defecto, pero es que lo he escrito así, de corrida... y nunca mejor dicho, jajaa
Bezos
Lástima, esperaba un fin mas romántico ;)
Un besito.
...pues ojalá todos tus defectos sean igual, corasón, que te ha salido bordao ;-)
jja gracias Theo.Bezos
Sonia, cariño, con un final romántico el relato seria muy pastelero, y si caso a nuestro JUAN SAUNAS ¿cómo sigo con las Crónicas de Saunia? jajaja. Bezos.
Jacobo, es tímido, no? jajaj Yo creo que si... Bezos.
Reikjavick, pues te juro que yo no me había planteado el tema pero segun Sufur el 95% de los italianos son asi... jajaj Ya sabes, aquí la tienes, chúpala, jaja. Bezos.
Xanti, cómo puedes odiar algo que no conoces? Bueno, ya se que tu el calor no lo aguantas ni el sol, ni el sudor, asi que cuando nos casemos nos iremos a vivir a Coruña, claro, jajaja Nda de Sevilla, jaja Bezos.
¡Qué bonita historia! Eres todo un literato, y vas que vuelas para asmático, jajaja.
Saludos, abrazos y besos, antes de irme a tomar un baño de vapor :P
--Arminius.
Ains! No me tires de la lenguaaaaaaaa!! jajajaja
BEzo!!
Ay, me pasó igual que a Sonia...yo también esperaba un final romántico!...Bueno, espero que a lo largo de tus relatos Juan Saunas logre encontrar el amor de su vida...aunque en un sauna lo dudo.
Besitos
QUE HISTORIA MAS BONITA, Y CUANTAS HISTORIAS DE DESAMR, LUJURIA, ENGAÑOS Y SOLEDAD SE CUECEN EN LAS SAUNAS GAYS,SITIOS DE DESINHIBICION DE CASADOS.
PERO ME EXPLIQUE USTED LO QUE ES EL VAPOR SECO , MUACKIS GUAPO
Hace poco estuve en la Norte de que habla Stultifer, aunque yo no soy muy saunero. Alguien que vaya allí aunque sólo sea para observar se lo pasará pipa..
Eso sí, me gustan más las pequeñas que las grandes, porque no me gusta dar vueltas y vueltas. Mi favorita en Madrid de las que conozco, la Men, en Pelayo.
¡Un abrazo, juansaunero!
¡Hola mozo!
Que le quiten lo baiolao a Juan Saunas, no buscaba amor, buscaba entretenerse.
El chico italiano seguro que le llamaría, él si se enamoró, hay lo que hace el sexo....
¡Excelente relato!
¡Un abrazote!
MIGUEL
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