domingo, 3 de mayo de 2009

METRO

Estación de metro Sol, línea 3 dirección Moncloa. Entro en el tercer vagón. Hay un tipo gordo y colorado de cabeza grande, calvo por detrás, tiene una de esas calvas frailunas, y va leyendo un periódico gratuito. Una sudamericana bajita de pelo negro recogido en cola de caballo con unas all star rojas, que va leyendo otro periódico gratuito, también. Un adolescente con el pelo peinado en forma de cresta imposible, pues tiene el pelo rizado, lleva cascos y va oyendo su música; es guapo pero tiene la nariz demasíado grande. Hay un culturista que masca chicle y se estira, tiene unos bonitos ojos y bajo una camiseta verde ajustada se le notan unos abultados bíceps, unos bíceps increíbles que me hace fijar allí la vista bastante descaradamente aunque no quiera. Él de vez en cuando me mira y se alisa el pelo. Pienso en chorizos y morcillas y me entra hambre, también me entran ganas de follar con el culturista. Una señora con silicona en los labios y gafas oscuras con una bolsa del corte inglés. Un ejecutivo con traje pero, curiosamente, lleva encima del traje una trenka que le da un aire bastante informal, su pelo cortado a la taza está lleno de gomina. Un chino de chaqueta gris, bajito y feo. Una chica mona que carga con los libros de la facu y lleva un jersey-bufanda en tonos marrones, no se sienta a pesar de que hay asientos vacíos. Hay también una mujer de pelo caoba que parece dolerle algo. Se queja a su vecino de asiento, un español de cara grasienta y colorada. Ambos llevan mochilas rojas. Me fijo en las mochilas rojas. No tengo ni idea que me sugieren aquellas dos mochilas rojas en el suelo, pero de repente empiezo a pensar en flores, flores rojas en jardineras de barro en un pueblo blanco. Próxima estación, Callao. Correspondencia con línea 5. La línea cinco es la que lleva a Chueca, el barrio gay. Pienso en las terrazas de la plaza e imagino a un montón de gays que seguramente estarán ahora mismo allí tomando una cerveza, pues hoy es el primer día que ha hecho bueno. Un día de esos de Madrid de temperatura suave y cielo inmensamente azul. Como solo es azul el cielo de Madrid, después de varios días de lluvia. Es el azul más intenso que he visto en mi vida. Finalmente, resisto la tentación de hacer transbordo y sigo mi camino. Se baja la sudamericana de melena negra que resulta tener un enorme culo. Deja allí, sobre el asiento, el periódico gratuito, lo que me produce una enorme tristeza, ver aquel periódico allí, abandonado, con noticias preocupantes sobre el aumento del paro y una reunión sobre el racismo de los líderes mundiales. Sube un gay. Se le nota que es gay, siempre ha sido gay, se le ve a las leguas en la mirada, en su pelo planchado, su bolso y su camiseta escotada en pico, además lleva los ojos pintados, seguramente trabaja en un peluquería, una peluquería en la que le pagan poco. Y sobre todo se nota que es gay en su pantalón pitillo morado. El gay mira a todos los viajeros, se sienta enfrente del culturista y se pone a mirarle, con bastante más descaro del que lo miro yo aún. Dos descarados mirando a un culturista que masca chicle. La señora de pelo rojo sigue quejándose, parece que le duele algo, tuerce el cuello, es fácil que venga de alguna revisión o se dirija al médico. Su acompañante no parece hacerle caso, la mira como si no la estuviera viendo, como si estuviera viendo a su mujer tendiendo la ropa o ni siquiera eso, igual no la ve. Tal vez no la vea. Van al médico y el marido no ve a su mujer. No la ha visto nunca. El ejecutivo de traje ahora abre un libro, es un libro muy gordo de Álvaro Pombo, un escritor gay. Un escritor gay que no parece gay. Él mira mi libro, yo miro su libro. El mío es más gordo. Del vagón anterior viene caminando una mujer bajita, de edad indefinida, con pelo muy corto, podría ser lesbiana si no llevara unas gafas de D&G. Las lesbianas no usan gafas de D&G, son muy gays. Próxima estación, Plaza de España. Correspondencia con línea 1 y 2. Me acuerdo ahora que la correspondencia con la línea 2 es un decir. Tienes que subir y bajar varias escaleras mecánicas o no y atravesar un largo y sucio túnel o dos. Tal vez sólo uno, no me acuerdo. Me río yo de la correspondencia. El gordo y cabezón se levanta y se larga. También deja allí abandonado el periódico gratuito. Ya son dos periódicos gratuitos abandonados. Pienso que es un triste destino el de los periódicos gratuitos, todo el mundo los abandona antes o después. Se va el gay no sin antes echar una última mirada al culturista que sigue mascando chicle. Esa mirada resulta ansiosa aunque falta de convencimiento, como conformándose con aquella indiferencia que muestra el culturista por todo el pasaje en general. También se baja la mujer doliente y su pareja. El parece querer ayudarle pero, curiosamente, ahora es ella la que rechaza su ayuda. Suben dos jóvenes vestidos de uniforme colegial. Uniforme de colegio pijo de pago, jersey azul sobre camisa blanca y pantalón gris. Ambos llevan zapatos castellanos pero uno tiene un pircin en una ceja y el otro una bolita cerca de la boca. Igual se aman, me producen una enorme ternura, pensar que se aman aunque tal vez ellos todavía no se han dado cuenta. Se quedan de pie agarrados a una de las barras amarillas y se ríen sonoramente mientras hablan de las últimas bromas de clase. Próxima estación, Ventura Rodríguez. No se baja nadie en Ventura Rodríguez. Y no hay correspondencia. Nunca se baja nadie en Ventura Rodríguez. Parece que Ventura Rodríguez fue un importante arquitecto, tal vez fuera el arquitecto del palacio de Liria cercano, y de ahí el nombre de la estación. Pero los descendientes de los duques de Alba no viajan en metro, por eso nunca sube – ni baja- nadie en Ventura Rodríguez, lo que parece extraño, ¿no?. Si al menos alguien subiera alguna vez en Ventura Rodríguez. Sería una noticia. Aunque tal vez no fuera tanto, yo no diría una noticia. Casi una noticia, como mucho, o ni siquiera eso. Pero sería curioso, ver subir a alguien allí. O bajar. Y siempre lo recordaría. Me dan ganas de bajarme para verme a mi mismo bajarme allí. Próxima estación Arguelles, Correspondencia con línea 4 y (una pausa...) circular. La línea 4 es marrón y la línea 2 es gris. Estoy seguro de eso. Pienso en ese momento, sin saber el por qué, en el plano de todo el metro, y estoy seguro que la línea 4 es la marrón, no sé por qué dices que no es la marrón. Y la circular es gris. Siempre fue gris. Bueno, vale, la cuatro es la marrón. Me digo a mi mismo. No estoy seguro de que sea a mi mismo, tal vez se lo diga a mi otro yo, pero durante un buen rato vamos los dos – yo y mi otro yo- hablando de los colores de las líneas del metro. Se ha bajado el culturista y parece que el vagón se queda vació de repente. Un enorme vacío se apodera del vagón al bajarse el culturista. Se bajan también los estudiantes pijos, pero su ausencia, no pesa tanto en el ambiente como la bajada del culturista. Sube un señor mayor de sombrero verde y bigote fino. Seguro que viene de estar sentado en alguna terraza de la calle princesa. Hay mucho militar retirado que se sienta en las terrazas de la calle princesa, cerca de El corte Inglés y de Zara. Próxima estación, Moncloa. Fin de trayecto. Este tren no admite viajeros. Salimos todos. Nos precipitamos a los tornos y a las escaleras mecánicas. Coincido con el gay de pantalones pitillo en las escaleras, pero no lo miro, a ver qué se va a creer. Cada uno se dirige a su dársena. Se dispersa toda la manada.

40 comentarios:

Stultifer dijo...

El metro y sus escaleras. Vaya. Yo me bajaba y subía en Ventura Rodríguez por varias cosas que un día contaré. Lo que es cierto es que cuando podía evitaba entrar en esa estación y bajaba andando hasta Plaza de España o subía hacia Argüelles.

alex dijo...

muy bueno. Yo hacía un montón de tiempo que no iba en metro, hasta el otro día que fui a chueca, y es curioso mirar a la gente e imaginarse a donde irán, quienes serán, que harán.

Me ha gustado el relato, estuve en ese vagón durante toda la lectura. jajaja

Un besito

Carabiru dijo...

:)
Hacía un montón que no me gustaba una entrada tuya tanto como ésta.

Supongo que porque yo cuando voy en bus o metro hago lo mismo, y me he sentido identificada.

:P

Efectivamente, Ventura Rodríguez fue un arquitecto, él y otro más se construyeron casi todo el Madrid del XVIII, eso sí que era un chollazo, jejejeje.

Por cierto, ¿cómo es que te cruzaste con el gay si se bajó antes? coincidencias?

Didac Valmon dijo...

ah! el metro, cómo me gusta lo que cuentas porque podría ser cualquiera de mis viajes de topo...por cierto, te encantaría el libro Contranatura de Álvaro Pombo!

iker dijo...

Hala, me ha gustado mucho la entrada, es muy original =)

Además, el metro de madrid es mas entretenido que el de bilbo xD

Que aqui solo tenemos dos lineas jajajaj

Besos,
iker

eGeo dijo...

Me ha gustado tu post ;)
Yo me habría fijado más en los dos colegiales pijos que en el culturista (que no me ponen NADA los culturistas), jajaaaa!

Besos!

Elisabeth dijo...

nunca he viajado en metro soy yo mu cateta jajajajaa


besitosssss

Mercure22 dijo...

Oye pues yo hubo una época que me subia y me bajaba en ventura rodriguez cargado de maletas y cosas haciendo una mudanza por metro xD
aunke fue en julio así que seguramente no me viste prque no tenías clase ;)

que tengas un buen finde (o lo que queda de él)


bezos

Dark Angel dijo...

En Medellin es la unica ciudad de colombia que tiene metro... quizas algun dia lo visite, aunque un pasado, que algo pesa, me hace sentir lejania por esa ciudad
a veces me pregunto cuanto tiempo dedicas a tu blog?
que envidia
saludos desde mi lejana galaxia

Lola Mariné dijo...

Bueno, he tenido la sensación de hacer contigo ese viaje por el metro de Madrid.
Muy buena entrada.
Besos.

Maritoñi dijo...

Me ha dado mucha pena que el culturista se vaya sin compañía, y ese enorme vacío que deja cuando abandona el vagón.

Muy buen relato.

Me encanta tu preocupación por los periódicos gratuitos.

Besos con azúcar glasé.

Winnie0 dijo...

¡Qué pasada de radiografía! ¡no?
Tengo duda: igual que al que sube en el vagon tú dices...es gay. ¿dirían lo mismo de ti...guapeton? ja ja...¡esto es para que cuelgues una foto tuya con un bonito pantalon morado pitillo!...La blogosfera de Thiaguin...ganaría audiencia. Besos y feliz domingo Iago.

Zara dijo...

Me ha encantado, tiene algo de Stream of Conciousness.
Besos,xaop.

Pueblerino Cool dijo...

Qué bonito este post. Cuantas historias hay en un lugar tan rutinario como el metro... Historias reales o historias que nos imaginamos, pero historias al fin y al cabo, ¿no?

¡Un besote!

mytemptation dijo...

...una pequeña historia en cada trayecto... lo bueno de ello, es que al día siguiente más...

mon dijo...

Fantastico!!! Pero hay un detalle que me gustaria añadir. Y es que tengo la sensacion que los musculos de la cara se colocan formando una combinacion especifica cuando nos montamos en el metro formando lo que una amiga y yo, hace muchos años en Madrid, denominamos como "cara de metro". A la gente se le pone una expresion muy particular que, hasta ahora, solo he podido observar montado en el metro. Es algo mas que ir serio, o aburrido, o pensativo...Es la "cara de metro". Y estoy seguro que tanto el culturista, como la pija, como la enferma, como el del traje, como todos los demas, incluido tu, llevavais "cara de metro".

Stanley Kowalski dijo...

Muy bueno este post, lograste que hasta respire la atmósfera del viaje en metro. Felicitaciones.

BESOTES

Reikjavik dijo...

Muy bueno el post, el estilo de narración me ha recordado mucho al de Bret Easton Ellis cuando se pone a enumerar la gente que se encuentra en un lugar. Me ha encantado.

Besos.

Kike dijo...

Que gran post! Muy muy bueno! Qué aventuras en el metro. Aquí nos conformamos con unos cuantos autobuses que nadie sabe donde paran, porque están peatonalizando calles y tirando puentes a la ligera y la verdad, que en Burgos, si tienes que ir de un sitio a otro, a pie sueles tardar menos que con la correspondencia esa con la línea 2. Lo que pasa que es el tiempo suficiente para aparecer crionizado en medio de la calle en pleno mes de enero.
Jeje.
Un besazo!

cosechadel66 dijo...

Plas, plas, plas....

Carpe Diem

Carlos Sousa dijo...

Aquí en el metro de Ponteareas, también haríamos lo mismo si existiera, pero como no tenemos, pues nos imaginamos a la gente cuando va en tren. Resulta que tampoco tenemos tren, pues entonces cuando va en autobús. Eso si que tenemos, pero nunca voy.

¿Que no imagino a la gente, como es, que estará haciendo...? Pues claro que si, pero tendrá que ser en una sala de espera, en el parque o similar. Ya que ahy que esperar, por lo menos hacer volar la imaginación.

Muy bueno el post, hasta te quedaste con los periódicos gratuitos, que parce que se van quedando abandonados.

Xanti dijo...

Waps me gustó la publicación, me encanta la manera de describirlo todo que tienes. Eso si, yo me hubiese fijao en los pantalones morados jajaja como si me viera vení xDDD
Besous ;)

José dijo...

Te ha quedado un post que me ha gustado mucho, por no decir el que más. Es como un retrato costumbrista, creo que debias plantearte escribir relatos costumbristas, te veo facultades. Un saludo desde el sur.

Menda dijo...

Sabes lo menos que me gusta de Madrid y del metro? Todo el mundo va enfrascado en lo suyo, aislados en su mundo.Lo detesto.Aquí, cuando se pilla el transporte público, todos hablamos con todos, nos miramos, sonreímos e incluso se bromea......


Lo siento, no podría jamás vivir así, con esa frialdad de las grandes ciudades...

Thiago dijo...

Buenas a todos, he estado un poco ausente que mañana contaré los motivos, pero ya estoy aquí.

Como he llegado justo al comentario de MENDA, te dire que eso que dices es inexacto, cari. Mira si en el Metro de Madrid hay calor humano que se folla en los vagones, y en dos líneas sobre las 8 de la noche, empiezan los ligues gay y se folla allí mismo, por lo visto, jajaja Asi que de frialdad nada, jaja Bezos.

alex dijo...

Y en que linea ocurre eso....????' jajajajaj

Menda dijo...

Jjajajja, Thiago , por Dios, que yo tanto calor humano no quiero, ajjajajajaja. Eso lo desconozco,pero la verdad que las veces que he pillado el metro ahí, uffff....me ha parecido algo tan mecánico y distante, todo el mundo con su libro o cascos...No sé, supongo que estoy acostumbrada a espacios más pequeños y ciudades más cálidas, sin menosprecio para ninguna otra, obviamente, que todas tienen su encanto.

Curiosamente mi post de mañana va sobre algo que me pasó hoy en el tranvía,para que veas que no todo es agradable, ajajajjaa.

Lo de tu comentario en mi post de hoy, por supuesto que es bienvenido.Es un espacio abierto para mis comentaristas de siempre( y los nuevos), siempre y cuando no sean soeces o me/nos ofendan.En ese caso,los borro sin pena alguna..De hecho me he visto obligada a vetar los anónimos, que ya me tenían hasta los wifis....

Un besazo, viajero de metro, jajajaja.

ME dijo...

cariiiiii estoy akissss jajajajajjaaja jumm XD

besos

hm dijo...

Es genial... da gusto cuando nos sorprendes con cosas como estas.

Stanley Kowalski dijo...

También estuve de puente Tiaguito, y no sabés como lo disfruté. Lamentablemente otra vez no puedo entrar a tu otro blog, espero que se solucione.

BESOTES CARI

Mna dijo...

Me encanta cómo describes las cosas, creo que ese es uno de tus talentos a la hora de escribir, metes al lector en la escena describes todo y a la vez das tu opinión.

Thiago, eres impresionante.

The Dreamer dijo...

Me perdi varias veces pues lo lei como el famoso y tradicional comercial de Telcel de mi pais... No viaja mucha gente en tu metro... El de Caracas y Valencia casi siempre no entra no un alma XD

BsF dijo...

Un gran post, es largo, pero tan entretenido que al final queda chico. De verdad que me falta mucho para poder escribir así.

Así que has estado ausente, menos mal, pensé que te habías olvidado de mi blog, se extrañan tus comentarios xD

Saludos

ana dijo...

me ha encantado tu radiografía, Iago. a mí también me encanta hacerlas mentalmente en el metro
pero que no te den pena los periódicos gratuitos, no los dejan abandonados, los dejan por si alguien más los quiere leer. de hecho, los gratuitos son los casi los únicos que la gente cede generosamente a otras lecturas. si te fijas, los que compran suelen acabar en la basura de casa...
un besazo

Arminius Advocatus dijo...

Ciertamente, nunca he estado en el Metro de Madrid, pero vamos: En el de la Ciudad de México, que alguna vez he utilizado, he visto de todo... Es más, un día hasta aprendí a "levitar", jajaja

(Es que tomar la linea 9 a las 7 de la noche, es casi casi una noche de acción sexual, jajaja) Que lo confirmen esto mis Chilangos compatriotas ;)

Saludos, un abrazo, dos besos y Buena Suertte desde la tranquila Puebla de los Ángeles ;)

--Arminius Levitante :P

BIRA dijo...

Hola corazón! Es impresionante la descripción detallada e imaginativa que haces de los viajeros del metro. Me recuerdas un poco a mí misma cuando viajo en metro (pocas veces y sólo en Madrid, donde siempre te busco entre los demás pasajeros) o tengo que esperar en el aeropuerto tantas horas que lo único que me distrae es ver la fauna que formamos todos juntos.

como siempre, un placer leerte. Aunque no has cumplido mi petición y me temo que hoy el día te lo tendré que dedicar enterito :P

Besos, cari!

Angel dijo...

Ventura Rodríguez, al parecer, no era Gay... pero era un arquitecto estupendo:
"El cabildo de la catedral de Cuenca reclamó sus servicios para levantar un Transparente (ventana de cristales que ilumina y adorna el fondo de un altar) que rivalizara con el levantado por Narciso Tomé en la catedral de Toledo. Rodríguez lo situó en un ambulatorio gótico, de forma que resplandeciera gracias a la iluminación posterior e indirecta, por cuyo medio se consiguen unos espectaculares efectos"

Hoy en día, cada vez que pasas por la catedral de Cuenca, veo el transparente de Ventura Rodríguez donde descansa el arca de plata de San Julián -patrón de la ciudad-

En ese altar tengo que casarme yo algún día! jajajaj!!!
¿Me sigues amando Thiago? jajajaj!

Besos, Mentor Meus!

PD Ah! Creo que debo pasarme por el blog de Burbujas y creo, igualmente, que te debo una poesía... jajajaj!!!

shysh dijo...

Ja, veo que después de tanto tiempo sin literaturizar, no has olvidado tus dotes narrativas. Buenísima descripción. A mi entender sólo olvidaste hablar de los olores, algo que a mí me puede. Puaj.

Chevy dijo...

Es sublime. ¿Me he pasado?, no, no. Es francamente bueno. Me imagino lo que llegastes a disfrutar escribiendolo. Felicidades.

Srs.Hermeneutas, relean esta joya, después la enmarcan, nada de marcos digitales y luego guardese en lo más profundo de su memoria.

Kisses

Thiago dijo...

CHEVY: Hombre, cari, gracias por este comentario tan espontaneo y natural jajaaj Bueno, auqneu se te nota la ironía y eso, se que lo dices sinceramente. Y algo de verdad hay. Yo lo pasé muy bien escribiéndolo y aún lo paso cuando lo leo. Es de esos post que te dejan satisfechos. aunque refuerza mi teoría de lo que vale para un post no vale para un novela jaja

Bueno, y gracias a todos por vuestras palabras.

Bezos.