jueves, 8 de febrero de 2007

PARTE METEOROLÓGICO

Hoy saldrá el sol por el nordeste; bueno, puede que también salga por el suroeste y tal vez salga otro sol por el norte, ya veremos. Es posible que llueva o tal vez no. Habrá nieve por cotas bajas o de mediana altura más o menos. Vamos que el día está así tonto, ni fu ni fa

Preguntadme todo lo que queráis sobre el tiempo, lo sé todo. Bueno, la verdad es que no me entero de nada y además me importa un pijo, pero todos los días a las 6,45 de la mañana, después de hacer las primeras cosas diarias que no voy a detallar, me siento enfrente del televisor a ver como mi amor dice el parte meteorológico cada día. Es el chico del tiempo de Antena3.

Del tiempo climatológico no me entero de nada (a mi me interesa más el tiempo como concepto filosófico, francamente). Pero él me fascina, con su pelo negro, sus ojos grandes y brillantes, con su ropa de moda y sus zapatillas deportivas (me encantan las deportivas, no soy fetichista ni las follo y eso, pero me encantan; tengo montones), y sobre todo su eterna y maravillosa sonrisa con la que te puede decir que llega un huracán y tu sonriendo tan contento respondes “pues que pase, cariño”. ¿Con un chico tan guapo a quién le importa el tiempo? (aparte de que el tiempo es una entelequia, lo digo como lo siento). El caso es que estoy enamorado de él y él de mí. Y Lo sé.

Porque, a ver ¿cuánta gente se levanta a esa horas para ver el tiempo? Sólo yo. ¿A quién le importa el puto tiempo en el Cantábrico donde total siempre está lloviendo, como bien es sabido por todos? Solo a mí. Y él me dice el parte en un diálogo que yo sé personal y amoroso. Así cuando me dice: “Hoy las temperaturas van a bajar un poquito” yo le contesto: “No te preocupes, cariño, ya subirán. Todo lo que baja tiende a subir y a mí me está subiendo algo en la entrepierna”. Entonces él me mira y sonríe con esa mirada picarona y de complicidad que tenemos. Otras veces me dice: “Hoy hay un viento frío que agudiza la sensación térmica” y yo le digo “cariño, ¿quién es esa señora que no la conozco, Sensación?, ¿la mujer de Jesulín? yo me pongo mi bufandita, no te preocupes. Tu sí que me produces a mí sensaciones en la entrepierna” Y él se muere de risa mientras me mira con todo su amor, porque lo de la entrepierna siempre tiene gracia y es muy agradecido. ¡Ay! Estamos tan enamorados.

Bueno, me tiene loco. Mañana estará allí otra vez puntual a mi cita, como siempre; para saber el tiempo que tenemos por delante. Aunque yo s que tenemos todo el tiempo del mundo.

Este es, Alberto Herrera:

Alberto, cariño, dile a toda esta gente que me mira que tú también me quieres como te quiero yo; como me lo dicen tus ojos todas las mañanas. Díselo anda, que no me creen... pero, pero, pero ¿qué hacen? ¡¡¡no me pongan esta camisaaaaaaa!!! ¡nooooo! ¡Albertooooooooooooo!


Escrito con los pies por Iago en este hotelito al que me han traído amablemente estos señores, en Madrid, a 7 de marzo de 2007.