viernes, 10 de agosto de 2007

BURBUJAS DE AMOR (CUENTO INFANTIL)

Iria era una niña muy pequeñita y muy rubita, tan rubita, tan rubita como tú. Era tan guapa que parecía un ángel y la verdad es que tenía un hermano que era un ángel, así que el aire le venía de familia. A Iria le gustaban mucho los animales, todos los animales. Iria tenía un perro muy simpático y peludo que se llamaba “Bolita”, una tortuga sonriente que se llamaba “Esmeraldina”, un osito de peluche que se llamaba “Mimoso” y un pez plateado y surfeiro en una enorme pecera redonda que se llama “Shago”.

Todos los días, antes de ponerse su vestidito rojo para salir a correr y jugar por los Montes con sus muñecas tenía que dar de comer y beber a sus animales. Y eso le llevaba mucho tiempo…. A Bolita había que darle una comida especial porque estaba un poquito gordito, Esmeraldina tenía que comer muy despacio como todo el mundo sabe que comen las tortugas, Mimoso comía mucho, mucho, porque era un oso muy grande y Shago necesitaba todos los días mucha agua para beber y vivir.

Pero un día Iria se despistó y no se acordó de ponerle la comida a sus animalitos. Se olvidó porque su muñeca Juanita que le acababan de regalar se puso a cantar una canción a grito pelado; una canción que decía así:

(CANCIÓN)
“Yo tengo un moco,
lo quito poco a poco,
lo redondeo,
lo miro con deseo,
yo me lo como,
y si me sabe a poco,
sacamos otro moco,
y volvemos a empezar…”

Entonces Iria se puso a explicarle a su muñeca que los niños y las muñecas no deben sacarse los mocos de la nariz con el dedito porque está muy feo y se pueden hacer daño con sus uñas en su naricita, y empezó a contarle a su muñeca el cuento del moco que quería ser enfermero y que comía mucho para crecer y poder ir al cole… y no se acordó que sus animalitos queridos estaban sin comer.

Bolita ya no podía más y se puso a ladrar como un desesperado, Esmeraldina se tiró en el suelo con el caparazón para abajo pataleando con sus cuatro patitas hacia arriba muerta de hambre, Mimoso se moría de sed y entonces se acercó a la pecera donde se movía Shago, que al ver que el osito se iba a beber su agua, empezó a sacar su cabeza fuera del agua y a gritar:

- “Blog blug bla bla blag” “Blog blug bla bla blag”, burbujeaba para llamar la atención de Iria.

Porque todo el mundo sabe que los peces no hablan, ni siquiera los plateados, sino que hacen burbujitas con el agua. Entonces Iria que estaba cerca de la ventana oyó los gritos de Shago y se acordó que no les había dado de comer. Se metió corriendo en casa llamando a su hermanito “Maco” para que le ayudara con la comidita y la bebida de todos sus animalitos y así acabaron prontito.

Cuando todos los animales comieron, y para no volverse a olvidar de darles la comida, Iria le pidió a su hermano Maco que le enseñara a escribir un “bo” que sería de color naranja y se llamaría “Blog blug bla bla blag” y todos los días escribiría un post en su “bo” que diría: “Tengo que acordarme siempre de dar de comer a mis queridos animales y no meter el dedo en la nariz”

Y colorín colorado, este post se ha terminado, e Iria ya puede leer el blog de Iago.

-“¿Po qué, Maco?” – preguntó Iria

- “Pues porque sí…. ”

- "Poque si no es nada, ¿po qué, Maco?"

-"¡Nenos....!"