viernes, 16 de febrero de 2007

CERRADO

Voy a confesar: Ayer tuve un día malo de inspiración y lo que escri-bí apestaba. Pero curiosamente hoy, que venía dispuesto a retirarlo, me encontré diez comentarios y eso no es nada corriente ¿A la gente le gustará más comentar los post malos que los buenos? Puede que sí, la belleza siempre nos intimida más.

Pero la cosa es más grave. Igualmente hoy venía decidido a colgar el cartel de CERRADO por falta de inspiración; pero al final esa misma palabra me ha inspirado. ¡Curioso! Los caminos de la inspiración no los conoce ni dios.

Porque he leído y observado que también son muy comentados los post personales, intimistas, diarios. Los lectores se compenetran rápidamente con los que cuentan su vida sencilla y sincera, del tipo amo a un hétero, quiero salir del armario, etc. Pues vale, ahí va mi día de ayer que he titulado: "Un día en la vida de un gay cerrado" (y lo de cerrado es por mi acento gallego no por lo que estáis pensando, que también).

Bueno, yo no sé cómo hay gays que se sienten solos, que no tienen con quien compartir sus dudas y amoríos, porque yo a veces pienso que el mundo es mucho más gay que yo mismo. El mundo es rosa, veréis:

Me levanto con el sonido del despertador a las seis y media, y me voy a la ducha; yo si no me ducho por las mañanas no soy persona; Bueno, y si no hago otra cosa. En esos momentos siempre viene a mi memoria esa bonita canción que dice: "todas las mañanas cuando me levanto, tengo el pirulo más duro que un canto…." (no querías sinceridad, pues ¡toma!). Luego me tomo un zumo de naranja, yo hasta que no me tomo el zumo no soy persona. Y luego me pongo unos calvinklein, yo hasta que no me pongo mis calvinklein no soy … gay.

Me enfundo unos vaqueros de esos que hay ahora, estrechos y con la cintura tan baja que no te llegan a tapar el culo, mi camiseta con un cadillac hecho de brillantitos y mi chaqueta de pana con botones en los bolsillos. ¡Ah! y mi bandolera cruzándome el pecho. No hay gay sin bandolera. Y unas gotitas de janpolgotier (pero no las que me pongo para dormir, otras) y me lanzó a la calle. Hablo por el móvil y pongo un sms.

Lo primero que hago desde hace un año es robarle el periódico al vecino. Yo creo que mi vecino es gay, porqué a pesar de este robo diario, todos los días me sonríe muy cariñoso e incluso me dice que cuando quiera me pase por su casa un domingo para leer el dominical. ¿Qué querrá? Hablo por el móvil y pongo un sms.

Ya en el metro está Gordi. Gordi es un vecino que no tiene muy buen tipo ni es muy guapo, pero resulta súper morboso. Haga frío o calor solo se tapa con una camiseta cortita y una chaqueta verde militar de esas que se llevan ahora. Bueno, se llevan tanto que supongo que ya no se llevan. Pensaba comprar una pero he pensado que me pongo mi bomber de cuando era ultrasur. Porqué yo no fui gay siempre, antes era ultrasur, que era lo mismo (los colegas empujan, aprietan y gritan en el momento del éxtasis). Gordi yo creo que es gay, porque se coloca enfrente de mí en el metro y se pone a "arrascarse" para lo cual se levanta la camiseta y deja ver su gordita barriguita prieta y sus calzoncillos mientras mira para mí y mi paquete. A mí me gusta Gordi, porque es un gordito fuertote no un gordito blandito, pero jamás tendré nada con él, porque estudia en ICADE y yo jamás me acostaría con uno de ICADE, porque yo soy de la Complu y nos parecen lo peor; y el día que mi Gordi dirija una empresa, no estaría bonito que en su currículo ponga que tenía un amante complutense. Pero este Gordi ¿qué querrá? Hablo por el móvil y pongo un sms.

El conductor del autobús que me acerca a la facultad yo creo que es gay, porque me dice siempre que no pague, que los jóvenes tienen muchos gastos y que mejor lo meta en condones. Además lleva tres pendientes, una pulsera, un anillo en el dedo gordo (todos los gays lo llevamos) y dos pircins ¿qué querrá? ¿a dónde querrá conducirme? Hablo por el móvil y pongo un sms.

Una vez que llego a Madrid voy a desayunar y el camarero yo creo que también es gay, porque todos los días se empeña en que me coma un bollo industrial que nunca me cobra mientras me dice que tengo que comer que estoy creciendo mientras mira mi paquete. A mí no me gustan mucho los bollos industriales porque el míster dice que engordan mucho, pero yo creo que sin son gratis deben engordar menos y uno al día no creo que sea tan malo. Esas americanas monstruosas que vemos a veces deben comer al menos 30 o 40 bollos industriales de esos, pero no es mi caso, así que me como el bollo que me regala el camarero todos los días pensando ¿qué querrá? ¿querrá que engorde? Hablo por el móvil y pongo un sms.

Luego me he ido a clase y Rubito, ese alumno de quinto que es el capitán del equipo de rugby, me ha mirado como todos los días pero hoy se ha lanzado y ha dicho en alto para que yo le oiga "hay que ver qué culo tienen los de primero este año" y se ha dado la vuelta. A mi Rubito me gusta, pero yo soy de fútbol y el de rugby (los de rugby son un poco más putones y se refriegan más), así que creo que somos incompatibles. Y siempre he pensado que no hay mejor refrán que ese que dice no cagues donde comas, así que paso de Rubito pero no se qué querrá, si mis pelotas (de fútbol) son distintas a las suyas. Hablo por el móvil y pongo un sms.

Ya en clase, el profe de Comunicación me ha soltado así de repente y por sorpresa un "Ay Iago, qué gay vienes hoy", claro que yo no me he quedado callado, porque a mí un adjunto que le lleva la cartera al catedrático no me va a callar, así que le contesté: "claro, y los gays tenemos un sexto sentido para percibirlo, ¿verdad?" No sé qué querrá, pero si quería comunicación la encontró, porque saqué mi spray de hacer pintadas de la mochila y pinté en la pared enfrente de la biblioteca en gris perla y con letra bastardilla: "El profe de Comunicación es gay" ¿No querías un titular? Pues ya lo tienes. Hablo por el móvil y pongo un sms.

Me he ido a comer y en la cafetería el mismo camarero del bollo gratis diario, me ha regalado el plato de paella, porque me dice que está muy mala y que él hace una paella los domingos que está como para chuparse los dedos. No sé qué querrá, pero yo paso porque a mí eso de comer paella los domingos me parece como muy estándar. Yo prefiero pizza o spaguettis, francamente. Hablo por el móvil y pongo un sms.

Ya por la tarde me he ido a hacer footing, que hay que mantener el físico después del bollo industrial y la paella gratuita. Me enfundo en mis pantalones de deporte y mi camiseta petada y ¡hala! a correr como un loco por la urbanización. Yo creo que esto de correr en pantalón corto es muy gay y está todo lleno de gays que quieren correr conmigo y se ponen a mi lado entre grititos y sudores. No sé qué querrán, pero yo paso de enrollarme con un vecino gay en mi urbanización, por lo mismo que paso de enrollarme con mis compis de facu, sin contar que tengo un novio aunque a seiscientos quilómetros (¡ay¡ Iván, nunca me han parecido tantos). Pero hoy se me ha aparecido dios. Si hoy se apareciera dios no creo que fuera un judío andrajoso de oriente medio, no. Es un guapo ejecutivo talludito que también corre por mi urbanización; bueno, si no es dios, está como dios y todo dios está loco por él. Hoy dios se ha puesto enfrente de mí y se dedicó a hacer flexiones y estiramientos. Como dios es ubicuo y está en todas partes esas partes le crecían de una manera asombrosa. No sé qué quería. Pero yo no estoy por la labor de tener un rollo ni con dios; yo soy ateo, así que salí como alma que lleva el diablo. Hablo por el móvil y pongo un sms.

A las seis y media, después de merendar mi bocadillo de nocilla, mis tres frutas y el yogur me he ido al entreno. He cogido mi moto y mi casco y he pasado por la gasolinera a poner gasofa. El gasolinero creo que es gay, porque siempre me dice "a ver si me llevas a dar una vuelta en tu moto, aunque sea en la barra" Pero yo creo que algo quiere, porque mi moto no tiene barra. Hablo por el móvil y pongo un sms.

Ya en el polideportivo entro follado en los vestuarios, y allí están todos mis compañeros de equipo en bolas. Yo sé que algunos de ellos son gays, porque cuando meto algún gol (pocos) se me avalanzan en una orgía de abrazos y restregones, tanto que algunos me hacen daño con las llaves de casa que deben de llevar entre las piernas. Además alguno me mira el paquete abiertamente y otros me dan pequeños cachetes en el culo mientras me dicen cosas, como: "que no me entere yo que este culito pasa hambre…" ¿Que querrán? seguramente que les meta ... goles. Hablo por el movil y pongo un sms.

Bueno, después de estar tres horas entrenando me vuelvo a casa. Aún me da tiempo a estudiar algo y a hablar con alguien por el mesenguer. La mayoría no sé qué quieren, pero están empeñados en que tomemos algo, que quedemos un día de estos, que tienen sitio en su casa…. Pero yo no quiero nada con todos estos porque mi madre dice que te engañan mucho por internet y además tengo un novio en Tarragona que me tiene loco….¿Iván, qué quieres? Hablo por el móvil y pongo un sms.

Así que me hago la segunda y a la cama. Aún me da tiempo a leer algo y a ver si se me ocurre alguna chorrada para poner en el blog…. Y yo sigo pensando ¿qué querrá la gente? ¡a la gente no hay quién la entienda! Igual es que yo soy muy cerrado. Apago el móvil.